Innovación

El zapato del futuro se imprime en 3D

Callaghan lanza el primer calzado adaptado al peso, altura y talla del consumidor.

Basilio García, director general de Callaghan.
Basilio García, director general de Callaghan.

Impresora a tus zapatos. Están leyendo bien. No es una errata. El zapato del futuro más inmediato cambia la aguja e hilo por la impresión 3D y el big data. La irrupción de las nuevas tecnologías pisa fuerte en el sector del calzado y permite lo que hace apenas unos años era impensable, diseñar calzado ad hoc adaptado al peso, altura y talla de cada persona.

El cómo se desvela en un edificio del madrileño barrio de Tribunal adornado con una banderola que, de forma premonitoria, reza “ideas vs desidia”. Allí, en un local de apenas 12 metros cuadrados, lo que a simple vista parece una pantalla de televisión empieza a fabricar, línea a línea, lo que será el sistema de amortiguación de un par de zapatos.

Una labor de impresión que se alarga durante 12 horas, en la que “los costes que supone se justifican por la propia personalización del zapato”, explica Basilio García, director general de Callaghan.

Convertir esta prenda en única es precisamente la fase en la que interviene el análisis de datos. Bien desde el establecimiento, bien desde la página web de la empresa familiar riojana, el cliente introduce sus características físicas en una aplicación que conecta directamente con fábrica; “a partir de ahí todo es trabajo de la impresora”.

En el proyecto ha participado la ‘startup’ de Zaragoza Dynamical Tools

El proyecto, orientado más a la venta online, surgió en pleno epicentro de la crisis, a principios de 2012, en los laboratorios de ideas de Callaghan, bajo la premisa de “fabricar el zapato más cómodo del mundo”. Compromiso que les ha llevado a consolidar un área de I+D a la que la empresa destina el 4% de los más de 40 millones que facturan al año.

“Empleábamos la tecnología 3D para los prototipos de los nuevos modelos, pero para poder introducirlos en el mercado necesitábamos materiales más flexibles que mejorasen las prestaciones y durabilidad del calzado”, relata García. Todo llega y “hace un año vimos la viabilidad comercial”.

En cuanto a las expectativas, el máximo responsable de la pyme se muestra prudente e insiste en que “somos conscientes de que es un producto exclusivo, por lo que todo dependerá de la validación del consumidor final”. Asimismo, recuerda que la producción diaria queda, por el momento, limitada a las cinco impresoras con las que cuentan en sus instalaciones de Arnedo, tope que en pares de zapatos significa un máximo de 10 al día.

 

  • Inyección de motivación

 Llevar adelante un proyecto pionero en el sector “ha sido un trabajo global”. Lejos de mirar a los grandes de la impresión 3D como HP, Stratasys o ExOne, han contado con Dynamical Tools, una startup de Zaragoza fundada en 2015 y que cuenta con apenas una decena de empleados en plantilla. El porqué del efecto arrastre tiene su razón de ser en “la cercanía y el compartir una misma visión de las cosas”, destaca García.

Valores a los que se añade el “compromiso y la flexibilidad”, afirma Pablo Murillo, consejero delegado Dynamical. Prueba de ello es que en tan solo cuatro meses han sido capaces de adaptar tanto maquinaria como sistemas. “Ha supuesto todo un reto, una inyección de motivación que nos ha permitido, además, empezar a trabajar en un sector que desconocíamos”, comenta.

De cara al futuro, el camino no se acaba aquí. Tras la puesta de largo de sus zapatos 3D en Italia hoy miércoles 16 de noviembre, este se exportará al resto de los 30 países en los que la compañía tiene presencia, entre ellos Alemania, Japón, China y México, que aportan en torno al 30% de su volumen de negocio.

Probadores virtuales

Más de dos y tres pares del millón de zapatos que Callaghan espera vender este 2016 se podrán probarse de forma interactiva, sin descalzarse. Y es que la zapatería del futuro evoluciona integrando el mundo online y offline.

Así, otra de las novedades que destacó durante la presentación de los zapatos 3D de la firma riojana fue el espejo virtual. El dibujo de unas huellas en una plataforma es la marca para arrancar con el análisis del tipo de pisada, talla y peso.

Además, pasa uno a uno los modelos que más se adaptan a las características del cliente y que se ve reflejado en lo que podría describirse como una tableta  tamaño natural. Será precisamente este artilugio el encargado de enviar las órdenes a las impresoras de Arnedo.

Innovación y tecnología se convierten así en un incentivo más para impulsar un sector que, según la Federación de Industrias del Calzado Español (FICE) integra a más de 1.600 fabricantes y que sostiene, a su vez, cerca de 26.800 empleos. Cifras que se acompañan por volúmenes de importación más que loables: en 2015 se vendieron 152,1 millones de pares de zapatos en mercados internacionales, lo que se tradujo en 2.933 millones de euros.

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