Editorial

Realismo y sensatez en el pacto salarial

Los sindicatos manejan una horquilla, aún sin cerrar, que oscila entre la subida del 1,5% que defiende CCOO hasta la del 4% que propone UGT

Realismo y sensatez en el pacto salarial

Sindicatos y patronales disponen de lo que resta de año para pactar las recomendaciones que servirán de orientación para negociar los convenios del año que viene. Sobre la parte más importante de ese acuerdo –el capítulo salarial– ni siquiera se han unificado posturas entre las centrales sindicales, que aún no disponen de una propuesta común para poner sobre la mesa en la negociación con CEOE-Cepyme. Pese a que se han celebrado varias reuniones e intercambios tanto de técnicos como de máximos representantes negociadores, los sindicatos manejan una horquilla, aún sin cerrar, que oscila entre la subida del 1,5% que defiende CCOO hasta la del 4% que propone UGT.

Desde Comisiones Obreras se sostiene que hay que elevar los salarios por encima del IPC, pero también se advierte de que el primer objetivo de las negociaciones tiene que ser “mantener el empleo”. Bastante más lejos se mantiene UGT, que insiste en que un país con un crecimiento del 3,5% es el escenario apropiado para pactar una subida salarial de hasta un 4%, que permita recuperar de golpe las rentas del trabajo. La radiografía de los convenios pactados en España hasta el mes de octubre rebosa, sin embargo, sensatez y realismo. Aunque los líderes de las patronales y los sindicatos recomendaron para este año subir las retribuciones hasta un 1,5%, los sectores y las compañías han pactado incrementos de un 1,08% de media. Todo apunta a que tanto trabajadores como empresarios tienen presente que el objetivo ahora mismo es recuperar el empleo perdido y consolidar el creado. Ello supone que el crecimiento de los salarios debe ir acompasado con la evolución de una economía todavía en periodo de recuperación.

Las previsiones de crecimiento que el Gobierno maneja dibujan un horizonte despejado, pero en el que asoman signos de incertidumbre. Tras un año y medio en el que las empresas españolas han ganado de forma continua competitividad frente a las compañías de otros países –gracias, entre otros factores, a las políticas de moderación salarial– la tendencia se ha roto en el tercer trimestre del año. Una confluencia de razones que incluyen el repunte del euro y el retorno del IPC a tasas positivas ha llevado a la economía española a perder competitividad frente a los países de la UE, algo que no sucedía desde finales de 2013. En ese contexto, lo peor que pueden hacer las empresas es quitar el freno a la moderación salarial y lo menos responsable que podrían hacer las cúpulas negociadoras es cerrar un pacto salarial con una propuesta excesivamente alta. Es evidente que la mejora de las retribuciones debe ser una de las consecuencia de la recuperación económica, pero es un camino que hay que recorrer con realismo y sensatez.

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