Tribuna

Yes, we can

Europa tiene una gran oportunidad para de-fender un discurso global y multilateral y recuperar peso en el tablero mundial

Contra todo pronóstico Donald Trump ha ganado las elecciones en EE UU. Ha tenido los mismos votos que los demócratas y menos votos que Mitt Romney en 2012. Pero Hillary Clinton ha obtenido seis millones menos que Obama en 2012 y Trump ha ganado en Estados clave de tradición demócrata como Michigan.

Se culpa a la globalización y a la desigualdad, pero en Michigan el empleo industrial ya supera su nivel de 2007, ha crecido un 10% desde 2012, el salario medio y el salario mínimo han subido un 10%. ¿Por qué Barack Obama ganó en Michigan en 2012 y ahora lo ha hecho Trump? 58.000 ciudadanos de ese Estado han dado la victoria a los republicanos.

Trump ha usado los medios para desvirtuar una realidad que estadísticamente es mejor que en 2012, pero ha conseguido que el miedo a la globalización, a la revolución tecnológica, a perder el empleo y a vivir peor en el futuro haya llevado a mucha gente a creer en el país de nunca jamás que vendía Trump.

Con un déficit público estructural del 4% del PIB y la deuda pública por encima del 100% del PIB, ha prometido bajar impuestos. Eso implicará emitir más deuda pública, y la pregunta que haría un economista es, ¿quién la va a comprar y a que tipo de interés? Pero la política es emoción y muchos indecisos que han decidido votar a Trump no lo han hecho con un análisis coste beneficio ponderado por los riesgos.

"El mayor riesgo es retroceder al periodo bipolar de la guerra fría en el que el principal beneficiado es Rusia"

La deuda pública es estable y EE UU no tuvo otra gran depresión en 2008 gracias principalmente a la intervención de la Reserva Federal. Trump ha acusado a su presidenta Janet Yellen de mantener tipos por decisión política para influir en las elecciones. Y acusó a la Fed de haber provocado una burbuja en las Bolsas por su política de tipos cero.

Ahora que ha ganado las elecciones, ¿seguirá diciendo Trump que hay una burbujas en las Bolsas? ¿Va a pedir subidas de tipos de interés para pinchar la burbuja? ¿Va a favorecer la burbuja y convivir con ella como hizo siendo promotor inmobiliario hasta 2007? ¿Va a pedir al Congreso la destitución de la presidenta de la Fed, a la que acusó de actuar políticamente? ¿Pondrá a un economista independiente o a uno que piense como él? ¿Hará caso a una parte del partido republicano que pide cerrar la Fed e implantar de nuevo el patrón oro? ¿Obligará a la Fed a vender deuda pública que compraron dentro de la política de tipos cero? ¿Si lo hace, hasta donde subirán los tipos de la deuda pública? ¿Si suben los tipos de interés y baja los impuestos, permitirá que aumente el déficit como Reagan? ¿O aplicará recortes de gasto? ¿En sanidad o en defensa? Estas preguntas están sin respuesta y es lógico que la aversión al riesgo de los inversores haya aumentado tras la victoria de Trump.

Sin duda, el mayor riesgo es retroceder al periodo bipolar de la guerra fría en el que el principal beneficiado es Rusia. Putin ya habla de igual a igual a EE UU para recuperar la dignidad del pueblo ruso tras el desplome de la URSS, lo que le permite tener una popularidad del 90%.

Trump habla abiertamente de proteccionismo y políticas duras antiinmigración. Esta posición vuelve a polarizar América Latina y complica enormemente los acuerdos con Cuba o llevar a buen puerto la mesa de dialogo en Venezuela. México, con un 80% de sus exportaciones dirigidas a EE UU, es el país más amenazado, y Centroamérica, por el endurecimiento de las políticas migratorias. El tratado de libre comercio que Obama firmó con Asia (TPP), en el que se quedó fuera China, también está amenazado. La política nacionalista de Trump beneficia sobre todo a China, que aumentará su influencia en Asia, pero también en América Latina y África.

El tratado de libre comercio con Europa (TTIP) es muy poco probable que prospere. Europa deberá reaccionar con contundencia si Trump toma medidas proteccionistas, aunque el Viejo Continente exporta a EE UU más de lo que importa y el empleo europeo sufriría más en una guerra comercial. Europa tiene una gran oportunidad para defender un discurso global y multilateral y recuperar peso en el tablero mundial.

Reconozco que es uno de los días más tristes de mi vida. Un nuevo periodo conservador ha comenzado y los progresistas debemos estar más convencidos que nunca de que la socialdemocracia es el modelo que permitirá hacer el mundo más humano.

Yes, we can.

José Carlos Díez es profesor de economía de la Universidad de Alcalá

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