Banca

Ibercaja negocia vender el 20% de su capital a Apollo y otros fondos

JPMorgan, banco asesor, valora la entidad en menos de 1.700 millones de euros

El proyecto, denominado Pilar, implica realizar una ampliación de capital para amortizar los cocos de 386 millones de la entidad aragonesa

Víctor Iglesias, consejero delegado de Ibercaja, y Pilar López, presidenta de Microsoft España
Víctor Iglesias, consejero delegado de Ibercaja, y Pilar López, presidenta de Microsoft España

Ibercaja perfila varias alternativas para amortizar los 386 millones de euros en bonos convertibles (cocos) procedentes Caja3. La principal vía en la que trabaja es llevar a cabo una ampliación de capital para dar entrada a varios fondos de inversión, entre los que se encuentra Apollo. Estos fondos tomarían alrededor del 20% del capital. JPMorgan es el banco asesor de este proyecto denominado Pilar, y que tiene como objetivo sacar a Bolsa a Ibercaja entre 2017 y 2018 (incluso 2019).

Ibercaja quiere tener todo preparado para poder cotizar en los próximos meses, aunque su intención es retrasar su debut hasta que se estabilicen los mercados y conseguir antes inversores institucionales que entren en su capital y liberarse de los 386 millones de euros de bonos contingentes convertibles (cocos) que tiene en concepto de ayudas públicas, tras incorporar al grupo Caja3 hace dos años.

Ibercaja tiene hasta diciembre de 2017 para deshacerse de estos cocos, aunque pretende anticipar esta operación mediante la amortización de estos bonos, para lo que negocia la entrada de algunos inversores institucionales, que a su vez le ayuden posteriormente en su salida a Bolsa. La entidad que preside Amado Franco ya estuvo hace un año a punto de cerrar un acuerdo para la entrada en su capital del fondo Cerberus, a través de una ampliación de capital y la posterior amortización de sus cocos, pero el descuento que pedía este inversor sobre el valor de la entidad hizo fracasar la operación.

Ahora parece que la entidad, junto al banco de inversión JPMorgan, han encontrado una vía que permitiría compensar la rentabilidad que ahora no pudiese recibir estos posibles inversores con el regalo de acciones de Ibercaja una vez que saliese a Bolsa, explican fuentes conocedoras de la operación.

Ibercaja así negocia realizar una ampliación para dar entrada a estos nuevos inversores por el 20% de su capital, y poder así amortizar los cocos sin alterar en nada sus ratios de solvencia, y a su vez, atar en su capital a los fondos con los que negocia, y entre los que se encuentra Apollo (este fondo cuenta ya en España con Evo Banco), hasta que pueda salir a Bolsa entre 2017 y 2018, aunque si puede retrasar su salida al mercado hasta 2019 estaría dispuesta. Se compromete a regalar acciones del banco una vez que cotice para compensar así el posible recorte de la rentabilidad en estos años. Hay que recordar que los fondos reclaman rentabilidades superiores al 15%. Este proyecto se conoce con el nombre de operación Pilar (por la Virgen del Pilar).

JPMorgan ha valorado Ibercaja en menos de 1.700 millones de euros, ligeramente por debajo de 0,7 veces valor en libros. Otros bancos sitúan su valor en 1.300 millones de euros. La ampliación de capital y posterior amortización de sus cocos se llevaría a cabo, en caso de que finalmente se cierre esta operación, se llevaría a cabo antes del próximo mes de marzo.

En marzo y diciembre de 2017 la entidad aragonesa tiene que hacer frente a la amortización de estos 386 millones de euros pendientes, una vez que en marzo de este año ya abonó 20 millones. El FROB, además, ha comenzado a presionar a las entidades que recibieron ayudas públicas para que no agoten los plazos, caso también de Unicaja (su filial Ceiss recibió 600 millones de euros en cocos). Este organismo que depende de Economía también ha iniciado varios análisis para reordenar sus participadas Bankia y BMN, y cuyo proceso parece que será la fusión de ambas firmas.

La Fundación Ibercaja controla el 87% del capital del banco, y deberá reducir esta participación por debajo del 50% si no quiere ser penalizada con un fondo de rescate. El resto del capital está en manos de las fundaciones de la CAI, Cajacírculo y Caja Badajoz, antiguas cajas absorbidas por la entidad que preside Franco.

Otra alternativa o plan B que baraja Ibercaja si finalmente vuelve a romperse las negociaciones con estos fondos, es la cancelación del pago de dividendo correspondiente al presente ejercicio. Así, los más de 120 millones que prevé obtener este año no se destinarían a retribuir a las fundaciones bancarias, sino a reservas, con lo que no se alteraría tampoco los ratios de capital tras amortizar los cocos. La venta de activos no estratégicos también forman parte de su plan para hacer frente a la amortización de los bonos.

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