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Más allá del duelo Clinton-Trump

Las elecciones al Senado y otras votaciones de hoy tendrán importantes efectos a nivel económico

Elecciones Estados Unidos 2016
Cola para el voto anticipado en Durham (Carolina delNorte), hace dos semanas.

La mayor parte del mundo está pendiente hoy de las elecciones para la presidencia de Estados Unidos. Más allá del duelo entre la demócrata Hillary Clinton y el republicano Donald Trump, hay una serie de importantes votaciones que afectarán a las empresas y las finanzas.

Wall Street estará atenta a las elecciones para el Senado. De los 34 escaños que se votan (cada dos años se renueva un tercio de los 100 que tiene en total), 24 están en manos de los republicanos. Los republicanos tienen en total 54, frente a los 44 demócratas y los dos independientes. Si los demócratas consiguen la mayoría, la poderosa comisión bancaria de la cámara, actualmente dirigida por Richard Shelby, pasaría a manos del demócrata Sherrod Brown.

Los bancos de inversión podrían esperar una vigilancia más intensa y posiblemente nuevas regulaciones. Brown, por ejemplo, quiere elevar las exigencias de capital sobre los grandes prestamistas. El presidente controla la agenda, incluidas las propuestas que se someten a votación y a qué directivos o reguladores se convoca para testificar.

El control del Senado depende de algunos Estados concretos, en manos de republicanos. Uno es Patrick Toomey, de Pensilvania, que ha dicho a los bancos que algunos demócratas son reacios a apoyar cambios regulatorios que ayudarían al sector financiero, por temor a ser criticados por su colega progresista Elizabeth Warren, de Massachusetts. La oponente demócrata de Toomey, Katie McGinty, lo ha atacado por su carrera anterior en el sector bancario y por el apoyo que recibe de Wall Street. El republicano, de carácter moderado, también se ha negado a aclarar si votará a Trump.

Si los demócratas consiguen la mayoría en el Senado, la comisión bancaria podría ser más proclive a fiscalizar a entidades y reguladores


En cuanto a la Cámara de Representantes –que cambia sus 435 miembros cada dos años–, su presidente, el republicano Paul Ryan tiene problemas con los miembros más conservadores de su partido. El Freedom Caucus (Caucus de la Libertad), un grupo de unos 40 republicanos conservadores, ha amenazado con retrasar una votación sobre el liderazgo de la Cámara, programada para poco después de las elecciones. No es un grupo lo suficientemente grande como para determinar quién es el presidente, pero podría impedir que Ryan fuera reelegido. Incluso si permanece en el puesto, este grupo opositor limitará su capacidad de negociar en políticas tales como el impuesto de sociedades o la inversión en infraestructuras, tanto en las cámaras como con quienquiera que gane la Casa Blanca. El Caucus de la Libertad ayudó a evitar que el líder de la mayoría republicana, Kevin McCarthy, se convirtiera en presidente el año pasado.

Fuera de Washington DC, Colorado vota un proyecto para crear un plan de salud de 33.000 millones de euros, que establecería una cobertura universal en el Estado. A cambio, habría un aumento del 10% del impuesto sobre la renta, compartido por los empleadores y los empleados. La propuesta se ve como una posible solución a los problemas crecientes del programa de asistencia sanitaria de Barack Obama. La votación podría indicar si es viable a escala nacional un seguro sanitario público que compita con empresas privadas. Clinton ha dicho que apoya el plan. Los republicanos en general se oponen a la idea.

Además, un total de nueve Estados -–cifra récord– votan distintas fórmulas para legalizar la marihuana. El más importante es California, donde el cannabis medicinal ya es legal, y donde se vota hoy su uso recreativo. El multimillonario George Soros y el empresario del sector tecnológico Sean Parker están entre los que respaldan la campaña. Habría un impuesto del 15% sobre las ventas de marihuana. Si se aprobara, ayudaría a los negocios que florecen alrededor de la sustancia y afectaría a la forma de pago, que ahora es casi totalmente en efectivo. La droga sigue siendo ilegal según la ley federal –nacional–, lo cual preocupa a los bancos en torno a si abrir cuentas o procesar transacciones relacionadas con el negocio.

Al final, en cierto modo, todo se reduce al duelo Clinton-Trump. La victoria de uno o de otro debería influir en la composición tanto de la Cámara como del Senado, aunque es difícil decir cuánto. Los candidatos demócratas apuestan por que una clara victoria de Clinton les devolverá el Senado. Los republicanos de Estados reñidos han dudado si apoyar o desautorizar a su candidato presidencial. El factor más importante en todas las votaciones, especialmente la presidencial, podría ser la participación electoral.

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