El nuevo Gobierno de Rajoy

Santamaría lidiará con el conflicto catalán y la nueva financiación

Moncloa se muestra favorable a limitar la solidaridad interterritorial en el nuevo modelo

Atlas

La legislatura que empieza a andar estará marcada por la negociación del nuevo modelo de financiación autonómica, que el Gobierno pretende que sirva para contrarrestar el proceso soberanista abierto en Cataluña. El presidente del Ejecutivo, Mariano Rajoy, ha dejado en manos de la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, la gestión del reparto de recursos autonómicos y las negociaciones con la Generalitat.

El sistema de financiación autonómico debería haberse reformado en la anterior legislatura y bajo el paraguas del Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas de Cristóbal Montoro. Sin embargo, la caída de la recaudación llevó al Ejecutivo a posponer la reforma porque había muy poco que repartir.

Ahora, en un contexto en el que la economía crece, el segundo Gobierno de Mariano Rajoy se ha comprometido a negociar un nuevo modelo de financiación. El encargado de la tarea no será Montoro, cuya relación con las comunidades autónomas ha sido tensa en los últimos años. El presidente del Gobierno ha dejado tal responsabilidad a la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, que es la persona del Ejecutivo con quien más confía. Dirigirá el Ministerio de la Presidencia y para las Administraciones Territoriales.

El encargo debe entenderse en el marco del proceso soberanista catalán. En el debate de investidura, Rajoy se mostró dispuesto a “buscar fórmulas que acomoden mejor la necesaria solidaridad interterritorial” con el fin de dar respuesta a viejas reclamaciones de la Generalitat. El Ejecutivo confía en que la firma de un modelo de financiación que cumpla ciertos requisitos ayude a desactivar o, como mínimo, apaciguar el independentismo. Por ejemplo, el Gobierno se muestra favorable a respetar el principio de ordinalidad para que las comunidades que más aportan no pierdan posiciones relativas en el ranking de financiación per cápita.

Aun así, el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, defiende que Cataluña está en un nuevo estadio y ya ha anunciado que no acudirá a la Conferencia de Presidentes que anunció Rajoy para abordar la reforma del modelo de financiación.

La fiel escudera de Rajoy gana peso político

Soraya Sáenz de Santamaría (Valladolid, 1971), también conocida como la Vice, seguirá en su puesto de número dos del Gobierno. Aquí tampoco ha habido sorpresa. La fiel escudera de Mariano Rajoy desde hace más de 16 años se mantendrá al frente de la presidencia del Gobierno y cambiará la portavocía del Ejecutivo por una patata mucho más caliente: la reorganización territorial, con el proceso catalán y la reforma de la financiación autonómica como telones de fondo.

Sáenz de Santamaría se licenció en Derecho a los 23 años, siendo la primera de su promoción y cuatro años después ya era abogada del Estado.

En el año 2000 comenzó su carrera política como asesora jurídica de Mariano Rajoy, entonces ministro del Gobierno de José María Aznar. Desde ese puesto se especializó en política territorial, y desempeñó el cargo de secretaria ejecutiva de Política autonómica y local del PP.

Dio su gran salto a la política nacional como portavoz del PP en el Congreso de los Diputados en marzo de 2008, en sustitución de Eduardo Zaplana. Pero fue después, cuando lideró el traspaso de poderes con el PSOE, después de que el PP ganara las elecciones en 2011, cuando se vislumbró el verdadero peso que pasaría a tener: fue nombrada vicepresidenta del Gobierno con las competencias sobre los servicios de inteligencia (antes en Defensa); portavoz del Gobierno y presidenta de la Comisión Delegada para Asuntos Económicos.

Es la cara más conocida del Gobierno por comparecer cada viernes tras el Consejo de Ministros y se puso al frente de crisis como la del Ébola. Ahora, seguirá coordinando todos los ministerios, mantendrá el CNI y tendrá un nuevo y difícil trabajo ejecutivo: la administración territorial.

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