Mercado monetario

Mario Draghi fiscaliza cada operación de la banca para validar el nuevo euríbor

El BCE exige a las entidades que le reporten a diario todas sus operaciones monetarias

Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo (BCE).
Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo (BCE).

Todos los movimientos en el mercado monetario que realizan los grandes bancos europeos están sometidos al escrutinio diario del Banco Central Europeo (BCE) desde el pasado julio. Mario Draghi dispone así de una herramienta muy poderosa para comprobar los efectos de su política de tipos de interés. Con ella verificará el nuevo euríbor que se implantará antes de cerrar el primer semestre de 2017, si todo va bien.

El BCE está ávido de información. La institución que dirige Mario Draghi quiere convertirse en una especie de Gran Hermano que controle todos y cada uno de los movimientos de las entidades financieras que vigila, y para ello ha ideado una obligación que se aplica, de momento, a los 53 mayores bancos europeos.

El control del Banco Central sobre las operaciones en el mercado es absoluto

Desde el 1 de julio, conforme a una circular del Banco Central, los principales bancos que tutela deben enviarle a diario todos los movimientos que tengan que ver con los siguientes cuatro mercados. Primero, el interbancario clásico, en el que las entidades se prestan el dinero sin más garantías que su propio balance; el segundo, el mercado de repos, similar al anterior pero con un activo como prenda –habitualmente, deuda pública–; tercero, el de los préstamos de un día para otro (Eonia); y, cuarto, las transacciones realizadas con moneda extranjera.

En esta estadística participan 53 grandes entidades financieras hasta el 1 de enero. Son 15 alemanas, que entregan los datos primero al Bundesbank, que después se los pasa al BCE; seis españolas, que hacen lo mismo con el Banco de España; seis italianas, que también pasan por su supervisor nacional; 14 francesas, que deben comunicarse antes con el Banco de Francia; y otras 12 que reportan directamente al BCE.

Las cifras

180
billones de euros es el importe mundial de créditos ligados al euríbor. En su mayor parte son préstamos mayoristas, aunque también engloba créditos hipotecarios minoristas por más de un billón de euros.

-0,069
es el porcentaje al que cerró el euríbor a 12 meses en tasa mensual el pasado octubre. Es el nivel más bajo de la historia para calcular hipotecas, aunque en tasa diaria llegó a caer hasta el –0,074% del pasado 21 de octubre.


La misión de esta estadística es obtener “información de alta calidad, con elevada granularidad y muy rápidamente”, según un documento del BCE que puede consultarse en CincoDías. Así tendrá datos precisos sobre el mecanismo de transmisión de la política monetaria en la zona euro. El Banco Central, en resumen, utilizará esta fuente de datos para realizar una política monetaria más adecuada y efectiva.

Un experto involucrado en la puesta en marcha del nuevo euríbor señala que el BCE dispondrá, con esta avalancha de información, de todos los datos necesarios para chequear el índice que está en plena elaboración: la información es elevadísima y el organismo la recibe diariamente. El sistema estuvo a prueba desde el pasado mes de abril, cuando se conminó a los principales bancos a enviar todas las operaciones realizadas en el mercado monetario, aunque con una periodicidad inconcreta.

Las fuentes consultadas señalan que las estadísticas del BCE se compararán con los datos que obtenga el Instituto Europeo de Mercados Monetarios (EMMI, por sus siglas en inglés), el organismo que gestiona la reforma del euríbor y que recibe de varias entidades financieras datos de sus transacciones reales elegibles hasta finales de febrero de 2017.

A partir del 1 de enero de 2017, el sistema de control de BCE se ampliará hasta acercarse a las 129 entidades de crédito significativas de los países participantes, que representan casi el 82% del total de los activos bancarios en la zona euro. Se tendrán en cuenta para elegir a las entidades en esta segunda fase la importancia de algunos bancos en determinados segmentos de mercado, la relevancia para la estabilidad financiera y también la representación geográfica.

Desde septiembre, el EMMI está llevando a cabo, con la colaboración de unas 60 entidades, pruebas de impacto de la nueva metodología de cálculo del euríbor, basada en operaciones reales y no precios de oferta. Los siguientes pasos serían la verificación de datos y su puesta en común, con el objetivo de poner en marcha el renovado índice antes de cerrar el primer semestre del año.

“El cambio metodológico para la fijación del euríbor responde a la adaptación al nuevo escenario de mercados, con más liquidez en el mercado monetario y ante la demanda de las instituciones. Esto significa dotarlo de más transparencia y reforzarle. Naturalmente, la transparencia es fundamental en su obtención y constitución, como lo es en su difusión”, sostiene José Luis Martínez Campuzano, portavoz de la Asociación Española de Banca (AEB).

El índice profundiza mínimos

El actual euríbor a 12 meses, que se utiliza de referencia para calcular las cuotas de la mayoría de las hipotecas en España, sigue buceando en tasas negativas y a más profundidad. El índice marcó al cierre de octubre un nuevo mínimo histórico en el -0,069%, nueve meses después de traspasar a la baja por primera vez la barrera del cero. El euríbor llegó a tocar el mínimo diario del -0,074% justo después de la reunión del BCE del pasado 20 de octubre. Los expertos auguran que el euríbor se mantendrá en niveles similares en lo que queda de año y no vuelva a tasas positivas hasta finales de 2018 como pronto, según los pronósticos de Bankinter. Otras fuentes del sector financiero apuntan que volverá a cero en 2020.

Aún no se sabe con claridad si el nuevo euríbor que se está cocinando podría ser más bajo o más alto que el actual, aunque los ejercicios de simulación realizados hace cuatro años arrojan tipos de interés más bajos. Hay estudios que concluyen que el diferencial del euríbor antiguo y el nuevo sería similar al diferencial entre el euríbor y el líbor, que es de menos de un punto básico.

Fuentes conocedoras el proceso estiman que “debería haber cierta convergencia y no un escalón cuando se produzca el cambio”. Lo que sí se sabe es que ambos índices no van a convivir, sino que cuando nazca el nuevo desaparecerá el anterior.

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