Telecomunicaciones

AT&T, la aristocracia del dividendo a por Bugs Bunny y los Lannister

La teleco se lanza a por Time Warner, tras hacerse en 2015 con DirecTV

Ha elevado su dividendo durante 32 años consecutivos

Su único hándicap, la deuda a largo plazo

Logotipo de Time Warner en las pantallas del New York Stock Exchange.
Logotipo de Time Warner en las pantallas del New York Stock Exchange. Reuters

AT&T es una máquina de generar caja. En más de una ocasión se ha dicho en los mercados que la operadora no sabía qué hacer con el dinero. De hecho, este año prevé generar un flujo libre de caja de 16.000 millones de dólares (unos 14.700 millones de euros). En su último trimestre, alcanzó los 4.800 millones de dólares.

La compañía se mantiene entre la llamada Aristocracia del dividendo, un status en el que se incluyen empresas con una alta rentabilidad por dividendo y que llevan incrementando esta retribución más de 25 años. En este sentido, AT&T, heredera de la vieja baby bell SBC, acumula un total de 32 años seguidos aumentando el dividendo, con una rentabilidad del 4,9%. En el primer semestre destinó casi 5.900 millones de dólares a esta retribución.

Ahora, la teleco va a lanzarse a por Time Warner, una transacción que le va a reforzar en el segmento de los contenidos audiovisuales y la televisión de pago. Según The Wall Street Journal, las negociaciones están muy avanzadas y el acuerdo podría cerrarse durante este fin de semana. Time Warner, que se ha disparado en Bolsa, capitaliza cerca de 70.000 millones de dólares.

De esta forma, de cerrarse la compra, AT&T pasaría a ser propietario de canales como TNT, CNN, el popular HBO así como la histórica productora Warner Bros. Juego de Tronos, con Daenerys y los pérfidos Lannister, y el conocido Bugs Bunny, que a principio de la pasada década, en medio de la burbuja del puntocom, pasó a manos de AOL, serán controlados en el futuro por AT&T.

Los contenidos vuelven a acercarse al corazón de las telecos. Un ejemplo es Telefónica, que tras cerrar en 2015 la compra de la antigua Canal+, se ha lanzado a la producción propia. La teleco lo dejó claro hace pocos días a sus empleados en España: “el producto estrella es la televisión”.

AT&T, Telefónica y otras telecos parecen entender que hay rivales duros entre los grupos de internet (OTT) como Netflix, a los que hay que hacer frente. Los contenidos parecen claves para llenar las redes de banda ancha, fijas y móviles. Algunos medios de EE UU han sugerido que AT&T se habría movido con velocidad para adelantarse a posibles ofertas de Google y Apple, que tienen uso bolsillos muy profundos.

De igual forma, las telecos buscan vías de crecimiento en nuevos negocios, ante el posible estancamiento de sus áreas tradicionales. De esta manera, la adquisición de contenidos pasa a convertirse en una cuestión estratégica.

En cualquier caso, no es la primera gran operación corporativa del grupo estadounidense en esta dirección en los últimos tiempos. En julio de 2015, tras una profunda investigación por parte de las autoridades de la competencia, AT&T cerró la compra de DirecTV, la primera plataforma de televisión vía satélite de EE UU (y con presencia en distintos países de Latinoamérica como Brasil, Argentina o México), valorada en 49.000 millones de dólares (unos 45.000 millones de euros).

En el ámbito puro de las telecomunicaciones, AT&T ha comprado en los últimos años las operadoras mexicanas Nextel México y Iusacell por un importe conjunto de 4.300 millones de dólares (unos 3.950 millones de euros), con las que el grupo estadounidense se plantaba en el mercado mexicano, desafiando a Telefónica y América Móvil, el grupo de Carlos Slim.

Ahora bien, en EE UU también hay voces que piden prudencia. La agencia Bloomberg recordaba este viernes que AT&T tiene una deuda a largo plazo de 117.000 millones de dólares (unos 106.500 millones de euros), fruto en gran medida de las operaciones corporativas.

La operadora, que tiene un rating de Baa1 con Moody’s y BBB+ con Standard & Poor’s, ha insistido siempre en que quiere reducir la deuda y volver a un calificación en el escalón A. Una rebaja en el rating elevaría los costes financieros y eso es algo que la empresa no quiere. Tendrá que ajustar bien los términos financieros de la compra de Time Warner, si finalmente hay acuerdo.

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