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El cable de Netflix está flojo

El servicio de vídeo en 'streaming' está bien valorado por los inversores pero corre el riesgo de endeudarse en exceso

Netflix
Sede de Netflix, en Los Gatos (California,EE UU).

El servicio de vídeo en streaming Netflix, que anunció ayer ganancias en el tercer trimestre, goza de una alta valoración. Pero ha fallado últimamente en los objetivos de abonados, y los inversores podrían no estar totalmente en sintonía con los riesgos.

La compañía ha hecho casi ubicua la expresión atracón de series, pero eso ha costado dinero. Los analistas prevén que Netflix gane 353 millones de euros el próximo año, solo el 4% de los 9.800 millones de ingresos estimados. Sus acciones cotizan, en cambio, a 30 veces los ingresos previstos por el mercado en 2019. Según eso, los accionistas piensan que la compañía tiene muchos años más de crecimiento por delante, incluso después de que sus resultados se multipliquen por más de tres entre 2017 y 2019.

Pero Netflix se enfrenta a varios obstáculos. El crecimiento de suscriptores se está desacelerando. La compañía, que ya tiene casi 20 años, falló en sus propias previsiones para el segundo trimestre, y ha rebajado sus estimaciones para el próximo.

La competencia es feroz: Apple, Hulu, Sling TV o Amazon. Y las diferencias culturales y de idioma fuera de EE UU pueden obstaculizar el crecimiento en el extranjero. Además, Netflix ya gasta unos 5.500 millones de euros al año en contenidos y tiene previsto aumentar esa cifra. También tiene al menos 6.000 millones de euros en pasivos fuera de balance para futuros costes de contenidos, a los que podrían añadirse entre 2.500 y 4.500 millones en los próximos tres años. El total de obligaciones podría alcanzar los 17.000 millones en 2018.

La feroz competencia puede provocar una guerra de precios

Netflix conoce bien los hábitos televisivos de la gente, pero la intensa competencia aumenta la probabilidad de guerras de precios y de fracasos en la programación mientras aumentan los pasivos. La compañía planea vender más bonos tras haber gastado la mayor parte de los 1.400 millones de euros que pidió prestados el año pasado. Si sus argumentos financieros durante los dos próximos años no son tan alentadores como esperan la empresa y los accionistas, Netflix podría encontrarse con un atracón de deuda.

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