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Conectividad, eficiencia y, sobre todo, distinción

Pese al avance homogéneo de las marcas en todos los segmentos, el éxito de los modelos de gama alta demuestra que la relación imagen-precio es el factor decisivo.

Conectividad, eficiencia y, sobre todo, distinción
Thinkstock

A pesar de que BMW vende la mitad de coches que Volkswagen, el líder del mercado en España, la proporción de vehículos que tiene matriculados en renting es casi la misma que la de la marca del escarabajo: el 23% del total versus el 22%, según se desprende de las estadísticas de la Asociación Española de Leasing y Renting (AELR).

La razón está en la mensualidad que pagan las empresas por el alquiler del automóvil, la cual se calcula en función del precio al que fue comprado y al que se estima que será vendido dentro de dos, tres o cuatro años, cuando finalice el contrato.

Las marcas premium como BMW y Audi están ofreciendo a los operadores de renting descuentos adicionales a los que un particular puede conseguir en un concesionario. Además, estos vehículos están mejor valorados en el mercado de ocasión que otros de clase inferior, lo que significa que, llegado el momento, las firmas arrendadoras podrán venderlos a precios más altos.

La combinación de estos dos factores permite a los operadores de renting ofrecer a sus clientes el alquiler de modelos de gama alta a precios muy similares a los que cobran por coches de menor categoría. Naturalmente, “si tu empresa te da la posibilidad de escoger entre un BMW y un generalista, lo normal es que escojas un BMW”, dice Gerardo Cabañas, director general de AutoScout24, web de compraventa de vehículos nuevos y usados.

BMW y Audi están ofreciendo descuentos extras a los operadores de renting

El éxito de la estrategia de estas marcas parece demostrar que no importa la multitud de variables que el avance de la industria ponga ahora en la mesa de los gestores de flotas: consumos, emisiones, conectividad, motorización híbrida, eléctrica... lo determinante a la hora de escoger el coche de un directivo sigue siendo la relación imagen-precio.

Parte de esta situación radica en el desarrollo homogéneo de los fabricantes. En verdad, no hay diferencias significativas entre marcas: todas ofrecen prestaciones muy parecidas. “No hay una que consiga una reducción de consumo del 30% frente a otras. Lo que marca la diferencia es la cuota, ya que en esta vienen incluidos todos los servicios. Y la cuota viene determinada por el precio del vehículo al final del periodo de alquiler: mientras más alto sea este valor residual, más barato será el alquiler”, explica Cabañas.

Sin embargo, en la Asociación Española de Gestores de Flotas (Aegfa) aseguran que, a causa de la crisis, algunas empresas han huido de la ostentación, limitando la elección de ciertos modelos y marcas para no levantar polémicas entre los empleados. “Es poco conveniente que el equipo de dirección conduzca un modelo ostentoso si la compañía ha tenido que recortar salarios o plantilla”, explica Jaume Verge, director de la Aegfa.

Responsables de flotas de grandes empresas matizan que el coste del servicio es importante para ellos, pero también otros elementos, sobre todo el gasto de combustible y las emisiones. “Buscamos precios competitivos y buenas condiciones respecto a kilometraje y consumo, así como servicios que consideramos imprescindibles, como un seguro fiable, una red de talleres que cubra toda España y rapidez en la atención de averías”, comenta Isabel Torrejón, gestora de Indra.

Para Calidad Pascual, “es fundamental que el renting cubra todas nuestras necesidades de movilidad y que sea respetuoso con el medioambiente”, afirma Francisco Álvarez, jefe de servicios centralizados del grupo. A la hora de renovar sus vehículos, “ponderamos en base al impacto económico, ecológico y social”, añade.

Eso sí, advierte que, como mínimo, una cuota debe incluir el pago de impuestos, seguro a todo riesgo, la asistencia en carretera, el mantenimiento preventivo y correctivo, los cambios de neumáticos y el vehículo de sustitución.

José María Gómez Hospital, director de compras y servicios de Abertis, que no tiene en renting toda su flota (las máquinas quitanieves y otros vehículos pesados prefiere tenerlos en propiedad), señala que los requerimientos dependen del destino final del coche y del colectivo al que es asignado (si es para operarios o directivos).

“Por supuesto, la conectividad, el consumo eficiente, la priorización de vehículos eléctricos y todas las características que vayan a favor de la sostenibilidad son premisas para Abertis”, precisa.

El gasto de combustible y las emisiones también influyen en la elección

BBVA, que arrienda el 100% de su flota a su propia firma de renting, asegura que busca ofrecer una cuota competitiva y un buen servicio de mantenimiento. “Adicionalmente, cada vez más se valoran muy bien aspectos tecnológicos, como la posibilidad de contrataciones que incluyan carsharing y renting flexible”, indican fuentes del banco.

La entidad se ha propuesto igualar el precio de los costes por kilómetro, ya que los arrendadores suelen pagar por el km contratado y no recorrido un monto inferior al que cobran por los agotados en exceso.

En Iberdrola destacan que el cambio de coches en propiedad por alquilados ha aportado a la compañía ahorros de costes, tanto en los ámbitos de la gestión de la flota como en el de todos aquellos aspectos relacionados con el mantenimiento, y beneficios medioambientales “derivados sobre todo de las menores emisiones de unos vehículos nuevos y modernos que cada vez en mayor medida son híbridos o 100% eléctricos”.

En Endesa, entre tanto, reconocen que se fijan en la cuota, pero también en el desempeño medioambiental del auto: cuánto consume y cuánto CO2 emite a la atmósfera. “En nuestras licitaciones ponemos como requisito que el vehículo cumpla los límites fijados por la Euro 6, pero cuando se apruebe, exigiremos los límites de la Euro 7”, indica Ángel Alférez, responsable de flota del grupo.

En Repsol, que tiene algo más de la mitad de su flota en renting (unos 1.100 vehículos), la elección del coche depende del uso que se le vaya a dar: unas veces es importante la imagen que transmite y otras, que sirva para realizar trabajo comercial. En cualquier caso, “fiabilidad, consistencia, seguridad, cuidado y respeto por el medioambiente” son requisitos básicos.

Por su parte, Mapfre, que tiene el 90% de su flota en renting, sobre todo coches de gama alta, busca berlinas equipadas con navegador, faros xenon y Bluetooth.

Según la Aegfa, el modelo de negocio determina la política de flota de cada empresa. No obstante, el retrato robot del coche de empresa sería un modelo del segmento compacto y marca generalista, motorización diésel de entre 95 y 130 CV, con un nivel de seguridad muy elevado, sistema Bluetooth y navegador.

“En cuanto a la motorización, se buscan vehículos cada vez más eficientes. La mayoría pide emisiones por debajo de los 120 gramos de CO2 por km”, destaca Verge.

En el caso de las pymes, no hay un modelo que tenga más demanda que otro. Para ellas, lo importante es la flexibilidad de poder devolver el vehículo en cualquier momento sin pagar una penalización, y la inmediatez en el servicio, es decir, que si mañana necesitan dos camionetas, puedan disponer de ellas en ese plazo. En ese sentido, “el renting flexible es la mejor opción”, expresa Alejandro Rodríguez, director de operaciones de Reflex, firma especializada en este segmento.

Pero incluso entre las pymes, las prioridades han cambiado. “Hace unos años daban mucha importancia al diseño, el confort y la potencia. Ahora se fijan más en el consumo y la conectividad. Quieren que el vehículo tenga wifi y Bluetooth para eliminar la barrera de tener que llevar un portátil para estar conectados”, mantiene.

Las empresas, preparadas para la restricción del diésel

Diésel

Madrid y Barcelona se están planteando restringir la circulación de coches diésel, la motorización predominante en el parque de vehículos en renting. La medida, sin embargo, no preocupa demasiado a las empresas, que dan por descontado que contemplará un periodo de adaptación.

“La constante renovación de la flota hace que, aunque es una medida que sí nos afectaría, el impacto se vea minimizado”, señalan desde BBVA.

“El mayor porcentaje de nuestra flota es diésel y tiene una antigüedad media de entre 2,5 y 3 años. Efectivamente, la medida nos afectaría, aunque ya estamos estudiando ir hacia una flota más eficiente en cuanto a emisiones”, dice Isabel Torrejón, de Indra.

“Afectaría al 30% de nuestra flota, un porcentaje muy bajo, ya que la mayoría de nuestros vehículos usan gas licuado”, aclara Francisco Álvarez, de Abertis.

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