Diagnóstico del FMI

Un tercio de la banca europea no volverá a ser rentable

El FMI prevé un deterioro de 85.000 millones de euros si no hay reformas

Apunta directamente a la urgencia de sanear la banca italiana y portuguesa

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El Fondo Monetario Internacional hace un duro diagnóstico de los problemas de rentabilidad que afrontan los bancos globales, y en especial los europeos, en su Informe de Estabilidad Financiera. De entrada, advierte que gobiernos y sector financiero tendrán que adaptarse a una nueva era de bajos tipos de interés y escaso crecimiento económico, que van a retrasar la vuelta a la normalidad de las políticas monetarias. Y pone el dedo en la llaga al señalar que la débil rentabilidad de la banca no va a quedar resuelta con la recuperación de la economía. Es más, esa escasa rentabilidad puede también ser obstáculo para sostener el crecimiento.

El FMI señala que el 25% de los bancos de las economías avanzadas, con activos por 11,7 billones de dólares, mantendrán unos niveles de rentabilidad insuficientes y afrontan desafíos estructurales muy significativos. “Son necesarias más reformas estructurales y de gestión, especialmente en los bancos europeos”. Su pronóstico es que la recuperación del ciclo económico dejará todavía al equivalente del 30% de los activos bancarios europeos (8,5 billones de dólares) con bajos niveles de rentabilidad, con un retorno sobre el capital inferior al 8% que no cubriría por tanto ese coste de capital. “En la zona euro, el exceso de créditos improductivos y el deterioro estructural de la rentabilidad requieren una acción urgente”, añade el FMI. Y señala que la prioridad debe ser la reducción de esos créditos problemáticos y la cobertura de las necesidades de capital.

La institución calcula que la aplicación de las reformas adecuadas tendría la capacidad de dar un vuelco al sector. Así, de unas pérdidas estimadas en 85.000 millones de euros en capital por los activos improductivos se podría pasar a un refuerzo de 64.000 millones de euros en lo que la banca italiana jugaría un papel fundamental. De hecho, sin las reformas que reclama el FMI, la banca italiana afronta pérdidas por sus créditos morosos por más de 50.000 millones de euros, que podría revertir en ganancias cercanas a los 30.000 millones (ver gráfico), gracias en gran medida a las menores exigencias de capital por la venta de esos activos tóxicos.

El FMI, que no hace alusiones en su informe sobre la banca española ni sobre Deutsche Bank, sí hace una mención expresa a la banca italiana y portuguesa. Señala que los esfuerzos del gobierno italiano para facilitar la reducción de los activos tóxicos –creó el fondo privado Atlante para su gestión– no son suficientes para reducirlos en la cuantía y a la velocidad necesaria para fortalecer el sistema bancario. Y recuerda las necesidades de capital que reveló Monte dei Paschi tras los test de estrés. El informe añade que los bancos portugueses afrontan unos desafíos similares en debilidad de capital y beneficios, con mayores implicaciones incluso para el riesgo soberano. El FMI también advierte de forma clara sobre la banca japonesa y los riesgos de su creciente exposición al dólar.

  • Las recetas

La institución apremia a bancos y gobiernos a un paquete de reformas estructurales que pase por reducir el volumen de créditos morosos, por mejorar la eficiencia y fortalecer los modelos de negocio y por las fusiones como fórmula con la que reducir el exceso de capacidad. De ese modo, se garantizaría que el 80% del sector en Europa sería sano y rentable. Se suma así al mensaje del BCE, que anima a la concentración del sector como vía de ganar rentabilidad.

Cierre de una de cada tres oficinas para ser eficiente

La mejora de la eficiencia, junto con la reducción de los créditos morosos en balance acumulados durante años de crisis, son las dos grandes líneas de actuación que recomienda el Fondo Monetario Internacional (FMI) al sector financiero, con especial hincapié en los bancos europeos, para ganar rentabilidad. Y eso pasa por una drástica reducción de oficinas para racionalizar el tamaño de la red y el negocio que se genera en cada una de ellas. El FMI toma como referencia el volumen de depósitos por oficina y para que los bancos más ineficientes se acercasen a la media, apunta que será necesario el cierre de un tercio de las oficinas bancarias.

La institución calcula que esta medida crearía un ahorro de costes de 18.000 millones de dólares (16.070 millones de euros), sobre un volumen total de 454.000 millones de dólares (450.360 millones de euros) de gastos operativos y partiendo de que la red de sucursales consume el 25% de esos gastos totales. El FMI va a ún más lejos y apunta a que si la banca de la zona euro aspirase a un ratio de depósitos por sucursal similar al de los bancos nórdicos, los más eficientes de Europa, el ahorro en costes se duplicaría a los 38.000 millones de dólares. El volumen total de gatos operativos se reduciría así a los 416.000 millones de dólares.

El FMI también se aventura a calcular cuál sería el impacto en el precio de los bancos de la puesta en marcha de reformas que reduzcan la morosidad de la banca europea. Así, apunta que la rebaja de los riesgos podría impulsar el precio que un tercio de los inversores estaría dispuesto a pagar por las entidades en alrededor de una media del 20%.

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