Informe trimestral del Banco de España

Linde advierte de nuevos ajustes por el incumplimiento del déficit hasta 2018

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El Banco de España plantea un horizonte de crecimiento robusto para la economía española. En su último informe trimestral revisa al alza el avance de la economía española para este año al 3,2% anual (cuatro décimas más que su anterior estimación) como consecuencia del impacto positivo que han tenido algunos factores como la caída del precio del petróleo y las rebajas impositivas. Este organismo mantiene sus estimaciones anteriores para los dos siguientes ejercicios, con alzas del PIB del 2,3% en 2017 y del 2,1% en 2018. Un crecimiento menor que en 2016 como consecuencia de los factores antes mencionados. El empleo seguirá creciendo a tasas elevadas (un 2% y un 1,8% en 2016 y 2017), lo que permitirá que la tasa de paro baje al 17,1% a finales de 2018, un nivel que no se alcanzaba desde principios de 2009. El texto justifica estas proyecciones en “la proyectada conti­nuación de la moderación salarial, que contribuirá al manteni­miento de tasas modestas, aunque crecientes, de avance de los costes laborales unitarios.

Un escenario que, sin embargo, está sometido a riesgos. Y el más importante, según el organismo presidido por Luis María Linde, es el incumplimiento de los objetivos de déficit pactados con Bruselas. Tras la última prórroga, el desfase entre ingresos y gastos públicos en España debería bajar al 4,6% del PIB este año, al 3,1% en 2017 y al 2,2% en 2018. El Banco de España confirma que no se cumplirá ninguno de los objetivos y que el desfase será de tres decimas este año, de cinco décimas el que viene y de nueve décimas en 2018. El informe lo achaca a la ausencia de Gobierno. “La falta de acuerdo para lograr la forma­ción de un gobierno ha provocado que aún no se haya iniciado el proceso presupuestario”, advierte. También advierte que el déficit público habría superado en agosto el límite fijado para todo este año, “lo que ilustra la necesidad de que la política fiscal retome una orientación restrictiva para reforzar la sos­tenibilidad de las finanzas públicas y garantizar el cumplimiento de las metas. Estas eventuales medidas adicionales de consolida­ción presupuestaria podrían llevar aparejado un cierto coste en términos de crecimiento a lo largo del horizonte de proyección”.

Aun así, el Banco de España señala que sus proyecciones se han realizado sin tener en cuenta las medidas de ajuste ya anunciadas por el Gobierno como la aprobación de un tipo mínimo del 23% -25% para la banca en los pagos fraccionados del impuesto sobre sociedades. Las previsiones del supervisor se han realizado en un escenario neutral. Ello significa que, para reducir el déficit público, será necesario adoptar nuevos ajustes y más si se tiene en cuenta el contexto de desaceleración.

El director general de Economía y Estadística del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, señaló que “es muy difícil predecir” el efecto de la incertidumbre política y señaló que, hasta la fecha, “no ha tenido ningún impacto y si lo ha tenido ha sido compensado por otros factores”. Aun así, De Cos alertó que cuanto más se prolongue la paralización política, más probable es que los riesgos políticos se materialicen.

El texto también advierte que la dilación en el proceso de formación del Gobierno de la nación afecta también al calendario de aprobación de las reformas es­tructurales necesarias para incrementar el crecimiento potencial de la economía. “Cualquier retraso en este sentido con­lleva consecuencias adversas sobre la actividad, toda vez que habitualmente transcurren lapsos de tiempo no desdeñables entre la adopción de las medidas y el momento en que estas empiezan a surtir efectos palpables”, señala.

Los servicios españoles se llevarán la peor parte del Brexit

El Banco de España analiza en un capítulo del informe el futuro impacto que la salida del Reino Unido tendrá en la economía española. Y divide su análisis entre los intercambios de bienes y servicios. Reino Unido es el destino del 7% de las exportaciones de bienes de España, por debajo de Francia, Alemania e Italia, mientras que el porcentaje en el caso de los servicios es muy superior (30%).

El 21% de los turistas que vienen a España son británicos y el 39% de las exportaciones no turísticas españolas van a Reino Unido. En este último punto, el informe destaca la relevancia de los servicios de telecomunicaciones y financieros, y en menor medida, transporte y servicios empresariales. “Refleja la implantación en ese país de multinacionales españolas que mantienen relaciones comerciales con sus matrices y con otras empresas de nuestro país”, apunta.

En el caso de las exportaciones de bienes, el informe identifica dos sectores que pueden resultar especialmente perjudicados: la automoción, para la que las exportaciones a Reino Unido representan un 12,7 % del total de ventas al exterior, y el de alimentos, bebidas y tabaco, con un 9,5% del total. Entre los bienes de capital, destacan el material de transporte aéreo y el terrestre no ferroviario (para los que las exportaciones a la economía británica suponen un 13,3 % y un 11 % del total, respectivamente).

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