Tribuna

Un esperanzador futuro para Colombia

Colombia
Firma de la paz histórica en Colombia.

Colombia es una de las principales economías latinoamericanas, con un gran potencial de crecimiento basado en la pujanza del consumo –alentado por una clase media en expansión– y de la inversión, a través de los diferentes planes de modernización de sus infraestructuras y mejora del capital tecnológico puestos en marcha por el Gobierno de Juan Manuel Santos.

En la última década, el avance de la economía colombiana se ha situado en el entorno del 4% anual y los principales organismos internacionales pronostican que esa tasa se mantendrá en los próximos ejercicios. Un crecimiento basado en la industria, la construcción y el comercio no solo en las grandes urbes, sino también en ciudades intermedias que ofrecen grandes alicientes para el capital extranjero.

Pero el atractivo de Colombia no se limita a su propio territorio, ya que es un país abierto al exterior que en los últimos 25 años ha desarrollado una sólida política de alianzas internacionales para expandir sus horizontes económicos. Mantiene un acuerdo comercial que con la UE y forma parte junto a Chile, México y Perú de la Alianza del Pacífico, considerado como el eje de integración más dinámico de América Latina con una clara vocación, además, de mirar hacia la región Asia-Pacífico.

Y si todos estos logros se han alcanzado en medio de un conflicto armado, ¿de qué no será capaz Colombia en el periodo de paz que ahora se abre? Diversos estudios calculan que el conflicto podría haber restado un 2% anualizado al crecimiento del país entre 1980 y 2005. Asimismo, se estima que ha absorbido un gasto anual equivalente al 6,5% del PIB. Con dedicar una parte de este gasto a inversiones en infraestructuras y gasto social, el crecimiento económico y el bienestar de la sociedad colombiana recibirán un nuevo impulso. Además, las zonas más afectadas por el conflicto se sitúan en áreas de enorme potencial para la producción de hidrocarburos y energía eléctrica, la ganadería y la agricultura.

La paz supondrá también un acicate a la inversión extranjera, que podría triplicarse en los diez próximos años, y al turismo. España es, desde hace décadas, uno de los socios estratégicos de Colombia. Si en los años noventa fueron las grandes empresas las impulsoras de los proyectos de inversión en Colombia, a partir del año 2000 empezaron a tomar protagonismo las empresas de tamaño mediano. Por sectores, el polo de atracción ha pasado de las telecomunicaciones y los servicios financieros a la construcción, las infraestructuras y las nuevas tecnologías.

En la actualidad, España se ha consolidado como el cuarto país inversor en Colombia solo por detrás de Estados Unidos, Reino Unido y Panamá. El número de empresas españolas presentes en el país ha pasado de 160 en 2011 a más de 400, atraídas por una floreciente clase media que representa casi un tercio de la población, y que es más urbana, con mayores ingresos, más poder de compra, patrones de consumo hacia bienes más sofisticados, mayor nivel educativo y una alta tasa de penetración de las nuevas tecnologías.

Las empresas españolas se encuentran cómodas trabajando en Colombia, colaborando y compitiendo lealmente con las firmas colombianas y extranjeras presentes en el país en un entorno de creciente libertad de empresa. Así lo pude constatar hace justo un año durante un encuentro organizado por la Cámara de España en Cartagena de Indias en el que participaron algunas de las más importantes empresas españolas que tuvieron la oportunidad de intercambiar impresiones con el presidente Santos y miembros de su Gobierno. En aquel encuentro quedó patente una vez más la cercanía cultural entre España y Colombia y la fraternal relación que une a ambos países. Nuestros estrechos lazos históricos y culturales suponen otro aliciente adicional para las empresas españolas que han encontrado en Colombia un destino fiable para sus inversiones. No en vano, es uno de los países de Latinoamérica que más ha mejorado el clima de negocio y que más reformas ha implementado para eliminar los obstáculos a la actividad empresarial.

Hay además una feliz coincidencia entre los sectores identificados como estratégicos para el desarrollo de Colombia y aquellos en que tenemos empresas españolas que son líderes mundiales. El coraje y compromiso del Gobierno de Santos para devolver la paz a los ciudadanos colombianos ha permitido poner este lunes punto y final a un conflicto armado que se ha prolongado más de medio siglo. Desde la Cámara de Comercio de España damos la bienvenida a este nuevo y esperanzador capítulo de la historia de Colombia. España y sus empresas forman ya parte del presente del país, y deben formar parte aún más activa de su prometedor futuro.

José Luis Bonet es Presidente de la Cámara de Comercio de España

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