Editorial

Estabilidad fiscal para las sicav

El acoso político a los beneficios tributarios de las sociedades de inversión de capital variable (sicav) abierto durante la crisis ha estimulado infinidad de movimientos de sus partícipes y gestores para defenderse de los cambios normativos. En España es muy común la fusión por parte de entidades financieras y gestores de patrimonios de sicav con fondos de inversión para evitar la afloración y tributación por las plusvalías generadas, ya que se entienden reinvertidas y el tributo puede diferirse en el tiempo. En concreto, en España se han producido más de un centenar de operaciones de este tipo el último año. Ante esta avalancha, Tributos ha advertido que los partícipes de las sicav absorbidas por fondos deberían aflorar la plusvalía y tributar si se demuestra que la motivación de la operación es el diferimiento del impuesto. Para evitar este tipo de movimientos defensivos o abiertamente elusivos, es preciso terminar también con las especulaciones sobre cambios tributarios en estos instrumentos de inversión. Debería reforzarse su aportación fiscal, pero eludiendo el sesgo confiscatorio agitado en el debate político, pues el capital dispone de herramientas atractivas fuera de la frontera con las que optimizar fiscalmente su dinero, y prefiere la estabilidad a la agitación.

 

 

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