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Apple y Tesla se necesitan

Tim Cook está relanzando su acercamiento a los coches autónomos. Elon Musk necesita capital y credibilidad corporativa. Una participación de Apple en Tesla podría ayudar a ambos.

Modelo S del fabricante de vehículos eléctricos Tesla en un salón del automóvil.
Modelo S del fabricante de vehículos eléctricos Tesla en un salón del automóvil.

Las grandes asociaciones se suelen forjar cuando cada parte tiene un superávit de algo que la otra necesita y hay poco conflicto en sus ambiciones. Con esa lógica, dos de las empresas más conocidas de Silicon Valley, Apple y Tesla Motors, realmente se necesitan mutuamente en este momento. Una inversión en Tesla por parte de Apple a cambio de un poco de innovación del fabricante de automóviles podría ser el broche de oro.

El consejero delegado de Apple, Tim Cook está reformando el enfoque de la compañía hacia los automóviles autónomos y el papel del fabricante de aparatos electrónicos en el futuro del transporte. Por su parte en Tesla, fundador Elon Musk necesita miles de millones de dólares de capital para que su empresa pueda fabricar 500.000 vehículos al año en 2018. También podría servirle como una inyección de credibilidad corporativa dado que su propuesta de acuerdo para comprar el fabricante de paneles solares SolarCity, con el que tiene una empresa conjunta, parece estar provocando unos imprevistos vientos en contra.

La idea de que Apple adquiera Tesla no es nueva. Surgió incluso antes de que Cook se hiciera con algunos de los ingenieros de Musk hace un año. Pero tal vez no haga falta una compra total para hacer frente a los retos estratégicos de las dos compañías.

Los obstáculos de Musk son los más obvios. El empresario está teniendo problemas para convencer a los inversores de los méritos de su plan para que Tesla adquiera SolarCity. Se supone que el acuerdo, por valor de 2.600 millones de dólares (unos 2.300 millones de euros), debe crear una “empresa verticalmente integrada de energía sostenible”. La adquisición y los potenciales conflictos de propiedad y familiares que supone son una distracción para su objetivo de fabricación de automóviles. Incluso si los inversores deciden respaldarlo en la compra de SolarCity, cualquier desviación en el plan de cualquiera de estas sociedades podría afectar a su capacidad para obtener fondos adicionales de los inversores. Ambos necesitan inyecciones regulares de efectivo para financiar las salidas operativas y la inversión de capital.

Apple podría fácilmente hacer frente al problema de capital de Tesla mediante la compra, por ejemplo, una participación del 20%. Eso acabaría con esa incertidumbre de Tesla en los años venideros. Por su parte, los accionistas de Apple probablemente se alegrarán por hacer que una gran cantidad de dinero pase de estar en el banco a estar en el nuevo líder de los coches autónomos.

Tal vez no haga falta una compra total para hacer frente a los retos estratégicos de las dos compañías

Y, ¿qué podría hacer Tesla por Apple? Con una capitalización de mercado de 600.000 millones de dólares, el negocio de Cook está funcionando bien en este momento. Las acciones de la compañía han ganado alrededor de un 5% desde que presentó el iPhone 7 a principios de este mes.

Sin embargo, muchos analistas, inversores y observadores quieren que Apple desarrolle productos más novedosos. Su último gran lanzamiento, el de los relojes, fue un relativo fracaso. A los inversores les preocupa que la compañía se esté quedando sin ideas nuevas. Un área con evidente potencial, donde Alphabet parece haber tomado la delantera, es la de los vehículos autoconducidos.

Musk tiene muchas ideas. Además de dirigir Tesla y crear SolarCity, está intentando hacer negocios en los viajes intergalácticos a través de SpaceX. En su tiempo libre, también fraguó el Hyperloop, una idea basada en el uso de aire a presión para transportar seres humanos a través de tubos a grandes velocidades. En este sentido, se parece a Steve Jobs, que incluso cuando Apple se encontraba en su relativa infancia en 1986 financió la creación de Pixar, el estudio de animación. En 2006, un año antes de lanzar el iPhone, Jobs vendió Pixar a Disney por 7.400 millones de dólares en acciones y la compañía lo incorporó a su consejo de administración. Cuando la competencia dejó de ser un problema, Jobs se dedicó a asesorar al jefe de Disney, Bob Iger.

Una colaboración, con objetivos compartidos y negocios que funcionan en conjunto en lugar de competir por el talento y los clientes, haría que una asociación funcional Cook-Musk pudiera ser de utilidad a los accionistas de ambas compañías.

Por supuesto, Tim Cook y Elon Musk tendrían que ser capaces de encajar. El fundador de Tesla podría tener que retractarse de sus palabras del año pasado, cuando aseguró que Apple era “el cementerio de los ingenieros de Tesla”.

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