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Puede que Alemania no siga a los berlineses

La gran coalición de Angela Merkel ha perdido poder en la capital alemana, pero todo apunta a que el vuelco no será tan grande de cara a las elecciones nacionales de 2017.

Una persona vota en las elecciones regionales de Berlín (Alemania).
Una persona vota en las elecciones regionales de Berlín (Alemania).

La canciller alemana, Angela Merkel, ha sido un ancla de estabilidad en una Unión Europea turbulenta. Una señal de que pierde fuerza podría tener graves repercusiones para la región. Sin embargo, las elecciones regionales del domingo en Berlín, en las que el partido de Merkel perdió el poder, son una muestra imperfecta de las elecciones nacionales que se celebrarán dentro de un año.

La CDU de Merkel y los socialdemócratas perdieron su mayoría en las elecciones estatales de Berlín y el partido populista de derechas Alternativa para Alemania (AfD) se hizo con escaños en la capital por primera vez. Puede que el próximo gobierno estatal esté formado por una alianza de los socialdemócratas (SPD), el Partido de la Izquierda y los Verdes –en otras palabras, sin el partido de la canciller–.

A nivel federal, la alianza del SPD, los Verdes y la Izquierda podría ser un presagio de la futura discordia. Los grandes desacuerdos sobre política exterior y económica serían un obstáculo importante.

Aun así, Berlín no es un gran microcosmos del Bundestag. Los votantes están tradicionalmente más dispuestos a votar a partidos de protesta de la izquierda y la derecha en las elecciones regionales que en las nacionales. Y los alemanes occidentales, que representan casi el 80% de los votantes del país, han tendido a mostrar una lealtad muy superior a los principales partidos. Además, el populismo de la AfD se vio impulsado por la crisis de la inmigración que ahora disminuye.

Merkel, por su parte, sigue teniendo un gran atractivo para los votantes, el 44% de ellos dice que la votaría directamente como canciller si pudiera, según un sondeo de Forsa publicado en septiembre. Mientras eso siga siendo cierto, lo que acaba de ocurrir en Berlín podría quedarse en Berlín.

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