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El heredero de Samsung emerge del humo

Jay Y. Lee, hijo del presidente del grupo tecnológico coreano, se une al consejo de administración de la compañía tras haber movido los hilos desde una posición menos visible.

Jay Y. Lee, vicepresidente de Samsung Electronics.
Jay Y. Lee, vicepresidente de Samsung Electronics.

Aunque Samsung se está enfrentando a varios casos de smartphones que han ardido, el grupo coreano está apagando el fuego de otra preocupación: su inusual dirección. Jay Y. Lee, hijo del presidente del gigante de la tecnología, se une al consejo de administración de Samsung Electronics como director interno, añadiendo algo de transparencia a la transición generacional de la empresa.

Lee, de 48 años, ha sido el líder de facto del mayor conglomerado de gestión familiar de Corea del Sur desde que su padre, Lee Kun-hee sufriera un infarto en 2014. Sin embargo, el joven Lee, que ya ha impulsado una gran reestructuración del grupo Samsung, hasta ahora no tenía una posición oficial en el consejo de su joya de la corona, Samsung Electronics Electronics –que contaba ayer con una capitalización bursátil de 185.000 millones de dólares (165.000 millones de euros)–.

En Corea del Sur, donde los grandes grupos familiares o chaebol son la norma, no es raro que un presidente tire de los hilos en las filiales entre bambalinas. Lee Kun-hee no está en el consejo de Samsung Electronics desde finales de 2006, según los informes anuales. Eso hace que sea más difícil para los outsiders saber exactamente quién tiene el control.

Puede que solo sea una coincidencia que Samsung Electronics esté en medio de una llamada a revisión mundial sin precedentes, a la par que embarazosa, de su último modelo de teléfono inteligente después de que algunos terminales se hayan incendiado. Aun así, consolidar la posición de liderazgo de Lee crea una cadena de mando clara que debería ayudar a la compañía a lidiar con una crisis que ya ha cercenado más de 20.000 millones de dólares de valor de mercado de Samsung Electronics. A medida que un humo se eleva, otro se aclara.

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