Tribuna

La regulación, la clave para el ecosistema ‘fintech’ español

Este tipo de empresa tiene un riesgo añadido: el riesgo legal en términos de acceso y supervisión

Los últimos avances tecnológicos hacen que muchos sectores se estén transformando digitalmente: el sector financiero, con las fintech; el asegurador, con las insurtech; el agrícola, con las agrotech, y así un sinfín de actividades. Esto hace que los mismos servicios se puedan ofrecer de forma más eficiente, transparente y más personalizada.

Entre todos ellos destacan dos sectores que llevan en su propia denominación el peso de las finanzas y de los seguros, dos sectores muy regulados y supervisados. Por este motivo las fintech y las insurtech no solo deben utilizar la tecnología para ofrecer productos financieros o de seguros de forma más ágil, sino que además deben cumplir el marco regulatorio que corresponde a su actividad.

Esto hace que además de tener los riesgos de cualquier otra startup, captación de clientes, atracción de inversores, gestión de la financiación… cuenten con uno que impacta de manera especial en ellos: el riesgo legal en términos de acceso a la actividad y en términos de supervisión.

El caso más paradigmático hasta el brexit fue Reino Unido. Este país se había convertido en uno de los grandes centros mundiales de fintech rivalizando con Estados Unidos y con el prometedor sudeste asiático.

"Hay que regular actividades, sin olvidarnos de proteger siempre al consumidor y favoreciendo la transparencia e información posible entre el proveedor financiero y el cliente"

Si analizamos los datos de los años 2010 al 2015 vemos cómo son realmente muy significativos. En términos de inversión en startups fintech en Reino Unido se captaron 5.400 millones de dólares frente a los 4.400 millones del resto de Europa. En términos de empleo a cierre de 2015, Reino Unido empleaba ya a más de 60.000 personas en este sector, más que en Singapur, Hong Kong y Australia combinadas, generando más de 6.600 millones de libras el año pasado. En España apenas sobrepasamos el millar de empleados.

Pero, ¿cómo llegaron a ejercer este liderazgo europeo? ¿Cómo consiguieron que más del 60% de las inversiones europeas recayeran allí?

Básicamente, poniendo el foco en el principal riesgo que mencionaba al inicio de este artículo: minimizando el riesgo regulatorio. Para ello, en el año 2013 comenzaron a trabajar en un marco legislativo y de supervisión que les permitiera crear organismos adaptados a los nuevos modelos de negocio desarrollados por las fintech.

Un ejemplo fue la creación de figuras como el sandbox, que permite una preautorización para una fase de prueba, con el objetivo de testar el producto o el servicio en el mercado antes de su lanzamiento. Esto permite conocer su alcance y funcionamiento no estando sujeto a tantos requisitos y dotándole de gran agilidad a la hora de probar nuevos modelos de negocio fintech.

Esto no quiere decir que haya que regular un tipo de empresas en especial, sino que hay que regular actividades, sin olvidarnos de proteger siempre al consumidor y favoreciendo la transparencia e información posible entre el proveedor financiero y el cliente.

Como vemos, en Reino Unido entendieron hace años que este sector era estratégico, y modelos como el del sandbox demuestran que allí comprendieron la importancia del mercado fintech como un driver de innovación de su sector financiero.

Por este motivo, la Asociación Española de Fintech e Insurtech está trabajando en un libro blanco regulatorio, que será la guía imprescindible para el sector fintech e insurtech en España. Lo que se pretende con este documento es un ejercicio técnicamente muy serio, con una metodología muy robusta y que garantice un análisis de cambios normativos imprescindibles para que el sistema financiero y asegurador español siga siendo tan competitivo. Este libro incluirá los siguientes cuatro hitos:

  • La importancia del fintech en el sistema financiero español en términos de cómo mejorar desde un punto de vista competitivo el sistema.
  • La realización de un análisis comparado, basado en el estudio de las iniciativas regulatorias en otras jurisdicciones, tomando una clara referencia en Reino Unido.
  • La identificación de las barreras actuales de los subsectores que se estudiarán: banca, valores y seguros.
  • La creación de un listado de recomendaciones y cambios normativos dejando claro que no se degradará la protección al cliente.

El objetivo, por tanto, de este libro blanco regulatorio es acelerar el trabajo conjunto entre el sector fintech, el financiero y las Administraciones públicas, creando en nuestro país un ecosistema de innovación financiera líder en Europa.

Rodrigo García de la Cruz es vicepresidente de la Asociación Española de Fintech e Insurtech–AEFI y Profesor del IEB.

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