Tribuna

Más Europa, la oportunidad para las pymes

Desde el año 2000 se han gestionado alrededor de 10.500 millones de euros con cargo a programas europeos

España ha recibido en las últimas tres décadas más de 160.000 millones de euros en ayudas y subvenciones procedentes de los fondos estructurales y de cohesión, y nuestro PIB se ha cuadruplicado. Nadie puede dudar, por lo tanto, que la financiación europea ha ayudado a modernizar nuestra estructura productiva, estabilizar la economía y avanzar en la cohesión social y vertebración de nuestros territorios. Resulta imposible explicar la España de hoy sin Europa y esto se lo debemos fundamentalmente a líderes políticos de los años ochenta, que renunciaron a sus propios intereses soberanistas para avanzar en la construcción de un espacio común que nos hiciera más fuertes y mejores.

Sin embargo, tres décadas después, nos encontramos ante uno de los desafíos más importantes para la continuidad del proyecto europeo, catapultado por el brexit y por movimientos políticos rupturistas que tratan de aprovecharse de la recesión económica, el terrorismo o catástrofes humanitarias como la de los refugiados para intentar convencer a los desencantados con cantos de sirena que solo conducirían al fracaso. A quienes reclaman “menos Europa” debemos contestarles con un rotundo “más Europa”, porque la solución a nuestros problemas no está en el aislamiento sino en acelerar la consolidación del modelo europeo, perseverando en sus valores fundacionales. Pero si la solución pasa por más Europa, es de esperar que las ventajas se acentúen y seamos capaces de aprender de la experiencia para aprovechar todo el potencial que un proyecto único, como el de la UE, representa también para las pymes.

Entre todos debemos poner en valor el importante papel que representa Europa en nuestro día a día. No podemos obviar, por ejemplo, que hoy hay miles de pequeños empresarios españoles que levantan cada mañana la persiana de su negocio gracias a que han obtenido financiación en mejores condiciones procedente de fondos europeos. Esa es una realidad que conocemos de primera mano desde nuestra organización, cuya vocación natural es la de facilitar canales de financiación a las pequeñas empresas y los autónomos, y por eso hemos situado el marco comunitario como una de las líneas de trabajo fundamentales dentro de nuestro plan estratégico. Y ello, lógicamente, con el fin de fortalecer el sistema de garantías español y, en consecuencia, poder atender la demanda de crédito del mayor número de pymes posible, al menor coste necesario y con un plazo de amortización adecuado.

"La solución a nuestros problemas no está en el aislamiento sino en acelerar la consolidación del modelo europeo, perseverando en sus valores fundacionales"

Fruto de esa decisión estratégica son, entre otras iniciativas, los acuerdos firmados recientemente por el Ministerio de Industria y la Compañía Española de Reafianzamiento (Cersa) con el Fondo Europeo de Inversiones, que permitirán cubrir una nueva cartera de préstamos de 2.000 millones de euros a través de las SGR españolas, de los que podrán beneficiarse alrededor de 20.000 pequeñas empresas y autónomos, durante los años 2016 y 2017. Pero, además, desde el año 2000 se han gestionado alrededor de 10.500 millones de euros con cargo a programas europeos, de los que se han beneficiado más de 82.000 pequeñas empresas españolas, de las que dependen decenas de miles de empleos con nombres y apellidos.

Durante los últimos cinco años hemos acentuado nuestra histórica vocación europeísta, mediante una mayor presencia y actividad en las instituciones de la UE y en el seno de la Asociación Europea de Instituciones de Garantía (AECM), que agrupa a tres millones de pequeñas empresas de 21 países.

Nuestra vinculación con la AECM es histórica. De hecho, su asamblea constitutiva tuvo lugar en Madrid, en 1992; y en esta misma capital se celebró la sesión plenaria de su décimo aniversario. Ahora seremos de nuevo entidad anfitriona con motivo de la XXV Asamblea General de la AECM, que se celebrará en julio de 2017 en Madrid. Estoy convencido de que supondrá una extraordinaria ocasión, no solo para defender que las SGR europeas, también, por supuesto, las españolas, deben asumir una mayor cuota de responsabilidad en el sector financiero nacional de cada país, sino sobre todo para contribuir a dar visibilidad a iniciativas que reflejan la esencia de los principios por los que hace treinta años decidimos emprender juntos un camino lleno de desafíos, pero con indudables oportunidades para todos.

José Rolando Álvarez Valbuena es presidente de SGR-Cesgar.

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