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China quiere un cielo azul en el G20

Sentarse en la mesa del liderazgo mundial conlleva unas altas dosis de críticas. China necesita una piel más dura para afrontar su nuevo papel.

Bandera china entre la niebla en Shanghái.
Bandera china entre la niebla en Shanghái.

La obsesión de China con el cielo azul y la amistad con los durante reuniones de referencia como el G20 revela las inseguridades del país. La República Popular se ha ganado un hueco en la mesa donde se toman las decisiones importantes, ahora necesita una piel más gruesa para sobrellevarlo.

Cientos de fábricas en el corazón industrial del país han recibido la orden de cerrar sus puertas durante dos semanas con el fin de despejar la niebla antes de la cumbre de líderes mundiales que se inicia el 4 de septiembre en la ciudad de Hangzhou. Las autoridades quieren ocultar también otros problemas. China ya ha advertido a Japón para que no airee las preocupaciones sobre las tensiones en el Mar del Sur de China en la reunión del G20.

Cientos de fábricas en el corazón industrial del país han cerrado para despejar la niebla antes de la cumbre internacional

Estados Unidos ha menospreciado durante décadas el tipo de crítica que acarrea el liderazgo global, recibiendo críticas de amigos y enemigos por igual. Pekín parece mucho menos dispuesto que Washington a lidiar con su nuevo y elevado estatus.

El impacto económico de este tipo de políticas es aún peor. La economía china está teniendo problemas para mantener el crecimiento a un ritmo constante y no puede permitirse interrumpir la actividad productiva.

Durante el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC, por sus siglas en inglés) a finales de 2014, el cierre de fábricas cercenó alrededor de 2 puntos porcentuales de crecimiento en el cuarto trimestre. Más recientemente, los precios mundiales del mineral de hierro se incrementaron en marzo después de que el gobierno local de la capital del acero Tangshan organizara una exposición de flores, según el Financial Times.

Estos legados son el tipo de distorsiones en el mercado que no ayudan a China a construir una credibilidad internacional. Tampoco contribuyen a distraer la atención de sus problemas políticos y económicos más espinosos.

Tras la APEC, los internautas chinos empezaron a referirse a la APEC azul como algo hermoso, pero temporal, ya que el humo cubrió las ciudades del norte antes y después del evento. Muchos cuestionaron por qué los líderes chinos estaban dispuestos a limpiar el aire para los dignatarios extranjeros, pero no para a su población. Avivar la ya preocupante xenofobia en China es un alto precio por unos días de buen tiempo.

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