Procesos concursales

Una guerra entre acreedores bloquea la adjudicación de In Tempo a Sareb

El juez decidirá en octubre si Sareb tiene privilegio en el cobro de la deuda por la construcción del edificio In Tempo, o si su crédito pasa a ser subordinado

Sareb
Vista del rascacielos In Tempo, de 192 metros de altura, en Benidorm (Alicante).

La adjudicación a Sareb de In Tempo, el mayor rascacielos de viviendas de España, está prácticamente hecho. Solo unos pequeños acreedores quieren enfrentarse a Goliat y parar el concurso para no quedarse sin cobrar nada de esa obra monstruo que comenzó a construirse en 2007, justo cuando se pinchaba la burbuja inmobiliaria.

En las últimas semanas, dos sociedades han presentado al administrador judicial sendas ofertas por el edificio, según confirman fuentes conocedoras del proceso concursal sobre la sociedad Olga Urbana, promotor del proyecto ubicado en Benidorm (Alicante). Ambas pujas se sitúan en el entorno de los 50 millones de euros. Pero la Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb), como acreedor privilegiado, tiene el derecho de conocer esas propuestas y mejorarlas. Y así lo ha hecho el banco malo, que ha presentado una oferta en el borde los 60 millones, como confirman desde la entidad. Eso sería suficiente para que el inmueble pasase a manos de la sociedad en las próximas semanas, aunque de momento no ha habido respuesta judicial.

Pero tres demandas, lideradas por el proveedor Kono Estructuras –encargado del armazón del edificio–, pretenden quitarle el estatus de acreedor privilegiado a Sareb. A este recurso se sumaron después Roberto Pérez-Guerras, arquitecto del rascacielos, e Isidro Bononat, ex administrador de Olga Urbana.

El edificio

- Las obras comenzaron en 2007 y el promotor Olga Urbana es declarado en concurso de acreedores en 2014.

- El edificio cuenta con 192 metros de altura y 47 plantas. Es el segundo rascacielos residencial más alto de Europa. El inmueble está construido al 95%.

- El mayor acreedor de Olga Urbana es Sareb, con 95 millones, de créditos provenientes Caixa Galicia. En total, el pasivo de la empresa es de 140 millones.

- Fue diseñado por el estudio alicantino Pérez-Guerras.

Sareb asumió la deuda de la intervenida Caixa Galicia, después integrada en Abanca, de 95 millones de euros, de un total de 140 millones de pasivo de Olga Urbana. Al provenir de un crédito hipotecario, el administrador consideró al banco malo como acreedor privilegiado, como en cualquier concurso y, por tanto, tiene derecho de tanteo y es el primero en cobrar si se vende el inmueble.

Pero los demandantes entienden que en este caso, Caixa Galicia no solo ejercía como entidad prestamista sino que era el “administrador de hecho”. Se considera como tal a aquella persona jurídica que, aún sin aparecer en el registro mercantil como administrador, en realidad toma las decisiones. Por eso, los pequeños acreedores aportan pruebas, como cientos de correos electrónicos, en los que consideran demostrado que la caja era la que mandaba. En ese caso, dejaría de ser acreedor privilegiado y pasaría a ser subordinado, es decir, el último en la fila para cobrar.

El juzgado de lo Mercantil número 1 de Alicante ha convocado a las partes a una vista en octubre para dirimir el asunto. La decisión tiene importancia para Sareb, ya que si pierde su privilegio, dejaría de cobrar en primer lugar si se traspasara el edificio. Sin embargo, en el caso de los demandantes, tendrían más probabilidades de recuperar parte de su inversión, ya que revertirían el orden en las sociedades que reclaman su dinero.

Un portavoz de Sareb indica que están “bastantes confiados” en que el juez les otorgue la razón sobre que el crédito que se traspasó desde Abanca tiene el carácter de privilegiado como entidad que recibió esa deuda. Asimismo reconoce que todavía no han recibido respuesta sobre su puja –por el periodo vacacional– y reconoce que el proceso se podría dilatar hasta después de la vista de octubre. Si finalmente gana la adjudicación, la entidad pondrá a la venta el rascacielos para recuperar gran parte de los 140 millones gastados en la obra.

Desde Kono Estructuras se asegura que si el juez no les da la razón están dispuestos a llegar hasta el Supremo, porque consideran a Sareb como administrador de hecho, lo que podría bloquear durante años la venta del coloso.

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