Mercado inmobiliario

La Sareb ve una remontada clara del precio del ladrillo

El presidente de la Sociedad e Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb), Jaime Echegoyen, asegura que el mercado de vivienda particular vive un momento dulce.

Jaime Echegoyen, presidente de Sareb.
Jaime Echegoyen, presidente de Sareb.

La sociedad creada por el Gobierno para absorber parte de los activos inmobiliarios tóxicos,  que cuenta como accionistas a la mayoría de los bancos españoles y también al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), la Sareb, considera que muchos inversores oportunistas que entraron con los primeros tambores de recuperación en España se han ido. Así lo ha asegurado hoy su presidente, Jaime Echegoyen, en el curso de la Universidad Menéndez Pelayo ¿Qué hemos aprendido de la crisis?, organizado por la APIE.

La buena noticia, según la sociedad que preside Echegoyen, con unos activos de unos 43.000 millones de euros en activos, es que ya hay una segunda generación de inversores: fondos de pensiones, aseguradoras y socimis que están cubriendo ese hueco. "Desde el punto de vista institucional del inversor, los activos de oficinas, hoteles, edificios en zona de alta calidad, hay poca oferta y bastante demanda, por lo que continúan subiendo los precios", ha afirmado el ejecutivo.

En el lado de la vivienda particular, donde Sareb cuenta con 47.000 pisos, Echegoyen ha advertido, que aunque son pequeños, en términos relativos, en el sector, nota que  “se despereza con claridad, la demanda es sólida, el número de permisos de nueva vivienda está creciendo a un ritmo del 30%: "El momento es dulce", ha sentenciado. "En la medida en que no existe alternativa de inversión, el ladrillo es consustancial al ser humano, especialmente ibérico", ha rematado.

Echegoyen ha afirmado que “empieza a haber demanda para alquilar, es una buena inversión comparada con el bono alemán a 10 años, que da un 0%”. “La banca se ocupa de dar financiación, pero también de que no hagamos locuras”, ha afirmado.