Renta fija

Italia amplía la brecha de su deuda con España hasta máximos de 2015

El diferencial entre ambos bonos a 10 años se ha dado la vuelta a favor de España y llega hasta los 17 puntos básicos

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La banca italiana continúa siendo uno de los principales quebraderos de cabeza para el país transalpino. Las dudas sobre la solvencia de las entidades italianas, que acabaron por confirmarse tras la publicación de los test de estrés, han evidenciado que la tercera economía de la Eurozona se encuentra en una situación límite que urge la puesta en marcha de medidas que eviten la caída de los bancos en el país.

La desconfianza de las entidades italianas está sacando a relucir otros problemas a los que se enfrenta dicha economía, como un fuerte estancamiento y unos niveles de deuda pública astronómicos. Todo ello ha provocado que la rentabilidad del bono a 10 años del país transalpino repuntara hoy hasta el 1,10%, llevando al diferencial con el bono español (de casi 17 puntos básicos) hasta niveles de enero de 2015, el mejor nivel a favor de la deuda española en los últimos 20 meses. Con este escenario de presión para el país, el primer ministro italiano, Matteo Renzi ha acudido hoy a la reunión con Angela Merkel y François Hollande para abordar los desafíos de la Unión Europea (UE) e intentar lanzar su ofensiva contra la canciller alemana con el fin de obtener nuevos márgenes de flexibilidad para superar el déficit.

Sin embargo, hoy, lo que volvió a quedar patente fue el buen comportamiento de la renta fija española, que durante las últimas semanas ha marcado dos nuevos hitos: el pasado 21 de julio alcanzó, por primera vez en este año, mínimos históricos, y el 8 de agosto la rentabilidad de la deuda a 10 años cayó por debajo del 1%. Estos récords han convertido a los bonos españoles en los más rentables de la zona euro, con una ganancia del 1,55%, según el Bloomberg World Bond Indexes. Esta ganancia, no obstante, se eleva hasta casi el 7% si se toma como referencia únicamente el bono español con vencimiento en 2026.

A este buen comportamiento están contribuyendo los avances para la formación de Gobierno. Y es que hoy PP y Ciudadanos retomaron las negociaciones con el objetivo de materializar el “sí” de la formación naranja a la investidura de Mariano Rajoy. “La situación política empieza a mejorar o, al menos, es menos incierta, lo que está beneficiando a los bonos del país”, señala a Bloomberg Patrick Jacq, jefe de renta fija de BNP Paribas.

Sin embargo, el hecho de que ambas formaciones hayan acercado posturas no es la única causa del éxito de la deuda. La confianza en los bonos españoles también se debe al programa de compra de deuda de Mario Draghi. Junto al papel del BCE, el descenso de la rentabilidad responde al hecho de que finalmente España no tuviera que hacer frente a la multa de Bruselas, además de la confianza que se tiene sobre la economía. “La deuda española se está beneficiando de los datos macro porque el PIB sigue liderando la eurozona”, apunta Miguel Paz, director de gestión de Unicorp Patrimonio, quien señala que el hecho de que bonos refugio como los alemanes “estén en negativo” lleva a los inversores a buscar rentabilidad en la deuda española.

Y es que no solo los bonos alemanes están contribuyendo a mejorar el rendimiento de los españoles. El mal comportamiento de la renta fija portuguesa también los beneficia. Según Diego Salvador, analista de Gesconsult, la posible bajada de rating en la deuda de Portugal por parte de Dominion Bond Rating Service (DBRS) –la última agencia que la pondría en bono basura– provocaría la huida de muchos inversores que no pueden mantener más del 20% de este tipo de bonos en su cartera en detrimento de los españoles.

Con todo, hoy, la rentabilidad de la deuda española a 10 años cayó hasta el 0,93%, muy lejos de aquel 1,63% que marcó el día del referéndum británico, una jornada en la que el bono italiano con el mismo vencimiento se situó en el 1,55%. “En Italia lo que se está barajando es una intervención pública sobre los bancos italianos que conllevaría un mayor endeudamiento público. Se está reconociendo que está teniendo un problema sistémico en la banca y ello está contribuyendo a incrementar el diferencial entre los bonos de ambos países”, apunta Salvador, de Gesconsult.

Sin embargo, esta intervención no cuenta con el visto bueno de la UE, que no dará su apoyo al gobierno de Matteo Renzi si su solución pasa por una inyección de capital público, lo que provocaría mayor desconfianza hacia la deuda pública italiana. El futuro de esta encruzijada en la que se encuentra el país transalpino podría resolverse este otoño, cuando se celebre el referéndum constitucional para limitar los poderes del Senado. Si los ciudadanos se deciden a favor del “no”, la continuidad de Matteo Renzi en el gobierno queda en el aire, lo que dará más opciones a las fuerzas antieuropeístas y desatará nuevos frentes para el país.

Renzi recibe a Merkel y Hollande sin resolver sus focos de incertidumbre

En medio de la presión a la que está sometida Italia, Matteo Renzi, el primer ministro del país, acudió hoy al encuentro en Ventotene (Verona) con Angela Merkel y François Hollande para abordar los problemas sobre terrorismo e inmigración y preparar las próximas etapas clave para el futuro de la Unión Europea (UE).

En este contexto, la canciller alemana aprovechó para asegurar que el interés de Europa es que “todos los países crezcan”. Con ello, Merkel hizo alusión a la economía italiana, en la que aseguró que los efectos de sus inversiones “no se están produciendo en cuatro semanas”, aunque “están teniendo futuro”. Y es que la economía del país transalpino registró en el segundo trimestre del año un estancamiento que la llevó a situarse a la cola de Europa. Asimismo, la deuda pública se elevó hasta representar el 135% del PIB. Por ello, los grandes mandatarios del país aconsejan al primer ministro italiano, Matteo Renzi, una terapia de choque para la economía. Renzi se está moviendo en esta línea, con presiones a Bruselas, para obtener mayor flexibilidad en las cuentas públicas y destinar fondos a las inversiones.

Sin embargo, todos los focos están puestos en el referéndum de este otoño, lo que convierte a Italia en el próximo frente de incertidumbre tras el ya vivido con el ‘brexit’. Si los partidarios del “no” ganan la batalla al primer ministro italiano, ello supondría su posible dimisión y traería consecuencias catastróficas para la economía del país, que se sumarían a las turbulencias que ya vive como consecuencia de las dudas que genera su sector bancario.

Con la reunión de ayer, que sucede a la que los tres mandatarios mantuvieron el pasado junio en Berlín tras el referéndum que decretó la marcha de Reino Unido del bloque comunitario, los miembros de la UE pretenden marcar las líneas maestras a seguir para que el proyecto común no acabe en fracaso y evitar que se produzcan nuevas situaciones de incertidumbre como la que ya se desató hace dos meses tras el referéndum británico.

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