Política monetaria

El Banco de Inglaterra encara el 'brexit' y baja tipos al 0,25%

Banco de Inglaterra

El Banco de Inglaterra sí ha cumplido esta vez con las expectativas y anunciado una rebaja de tipos de interés, hasta un nuevo mínimo histórico del 0,25%. Es la primera rebaja desde marzo de 2009, en que quedaron en el 0,5% como respuesta a la crisis global que desató la quiebra de Lehman Brothers. Este nuevo recorte llega como consecuencia del referéndum británico del 23 de junio, por el que los ciudadanos de Reino Unido decidieron abandonar la Unión Europea, lo que ya comienza a tener impacto en la economía británica.

El Banco de Inglaterra ya avanzó en su reunión a primeros de julio su disposición a adoptar nuevos estímulos en política monetaria y certificó entonces que el brexit comenzaba a dejar huella en la economía del país, en especial en el mercado inmobiliario y en la inversión extranjera. Pero entonces faltaban aún datos macroeconómicos con los que verificar ese impacto y el Banco de Inglaterra ha preferido esperar unas semanas más para tomar la decisión de recortar los tipos, por la que apostaba el 99% de los expertos, de acuerdo con el consenso de mercado recogido por Bloomberg. 

Otra de las medidas de estímulo es el programa de compra de deuda, por un volumen de 375.000 millones de libras que llevaba congelado en esa cifra desde noviembre de 2012 y que ahora se reactiva con un aumento de 60.000 millones de libras que incluirá también la adquisición de deuda corporativa, por una cuantía de hasta 10.000 millones de libras en los próximos 18 meses. El Banco de Inglaterra prevé además de forma mayoritaria rebajar los tipos a cerca del cero a finales de año. Este anuncio ha tenido un efecto inmediato en la cotización de la libra, que ha pasado de los 1,33 a los 1,31 dólares. 

El Banco de Inglaterra lanzará también una línea de liquidez para los bancos, que podría alcanzar los 100.000 millones de libras (118.000 millones de euros), con la que asegurarse de que la bajada de tipos llegará a la economía real. Así, reconoce que queda ya poco margen para que la banca reduzca el rendimiento de los depósitos, pese a la caída de tipos, lo que podría limitar su capacidad para abaratar el crédito sin descuidar el margen de negocio. Para evitar esto, el Banco de Inglaterra dará financiación al sector a un interés cercano al 0,25%. "La banca no tendrá excusa para no prestar", ha advertido el gobernador Marck Carney en rueda de prensa. 

La institución ha avanzado también las previsiones macroeconómicas, sin duda influidas por el impacto del brexit. Ha rebajado de forma drástica su previsión de crecimiento para 2017 al 0,8%, desde el 2,3% anterior al brexit. Para 2018 el alza de PIB prevista es del 1,8%, desde el ,23% anterior.

Estima que la inversión caerá el 3,75% este año y el 2% en 2017 y pronostica un descenso en los precios de la vivienda este año. Su previsión para la inflación es una tasa del 2,4% en un horizonte de dos a tres años, por encima por tanto del objetivo de estabilidad de precios de la institución del 2%. El Banco de Inglaterra explica que asume un período temporal de inflación por encima del objetivo, ya que la caída de la libra probablemente tenga el efecto de impulsar los precios. Pero también advierte de que el crecimiento de la economía británica en el segundo semestre va a ser pequeño y que la menor demanda que se prevé puede provocar una subida del desempleo, por lo que ha optado por estimular el crecimiento. Y ha insistido, después de toda la batería de medidas anunciadas, que aún está listo para tomar nuevas medidas con las que apoyar la economía. 

El recorte de tipos ha sido decidido por unanimidad, mientras que la compra de deuda corporativa ha tenido un voto en contra por ocho a favor y la ampliación de las compras de bonos soberanos, seis votos a favor por tres en contra. 

En la mañana del 24 de junio, el día posterior al referéndum, el Banco de Inglaterra ya mostró su compromiso de proteger la estabilidad del sistema financiero y su disposición a activar una línea de liquidez por 250.000 millones de libras. Pocos días después certificó el primer impacto que el brexit ya estaba causando en la economía británica y decidió rebajar las exigencias de capital a la banca con el objetivo de que el sector incentive la concesión de crédito. Esta medida supone liberar capital para que haya disponible una financiación adicional por 150.000 millones de libras (177.000 millones de euros), clave para contener el golpe del brexit sobre la economía de empresas y particulares.

La fuerte caída de los datos del mes de julio del índice PMI, considerado un indicador adelantado de la actividad, ya sugiere una contracción del PIB del Reino Unido del 0,4% en el tercer trimestre. En el caso del sector servicios, el índice PMI bajó en julio a 47,4 puntos desde los 52,3 del mes de junio, lo que implica la primera contracción del dato desde diciembre de 2012 y su peor lectura desde marzo de 2009.

Por su parte, la actividad del sector manufacturero del Reino Unido sufrió en julio una profunda caída que situó el índice PMI en 48,2 puntos desde los 52,4 de junio, el nivel más bajo desde febrero de 2013.

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