Test de estrés de 2016

La banca española perdería 3.400 millones en una nueva crisis

Reloj en la fachada de la sede del Banco de España, en la Plaza de Cibeles en Madrid.
Reloj en la fachada de la sede del Banco de España, en la Plaza de Cibeles en Madrid. EFE

El test de estrés de este año establece un escenario macroeconómico mucho más adverso que el del examen de hace dos años, condición necesaria por otra parte para poner a prueba a un sector financiero que se ha presentado al examen en mejores condiciones de capital que en 2014. Y prueba de esa dureza son las pérdidas que acumularía la banca española en un plazo de tres años de cumplirse el escenario más negativo que ha contemplado la Autoridad bancaria Europea. Los seis grandes bancos españoles sufrirían una pérdida entre 2016 y 2018 de 3.423 millones de euros.

El mayor golpe sería para BFA Bankia y Popular, con pérdidas acumuladas en sus respectivas cuentas de resultados de 1.512 millones y 1.366 millones de euros, respectivamente y equivalentes en ambos casos al 1,8% de los activos totales ponderados por riesgo. La pérdida para Sabadell sería de 518 millones en ese período de tres años y para Santander, de 998 millones. Por el contrario, BBVA salvaría su cuenta de resultados con un beneficio de 183 millones y Criteria, de 788 millones. Hay que tener en cuenta que la EBA ha sometido a examen no a CaixaBank, el banco cotizado del grupo, sino a Criteria, el holding del que cuelgan no solo el banco sino otras carteras de participadas.

El gran agujero negro estaría en las pérdidas por deterioro de la cartera de crédito, que ascenderían a un total de 81.621 millones de euros y de las que Santander y BBVA se llevan la peor parte. La entidad que preside Ana Botín sufriría quebrantos por crédito de 40.039 millones de euros entre 2016 y 2018, siempre considerando el escenario adverso, mientras que los números rojos acumulados para BBVA serían de 22.835 millones de euros. La pérdida en este terreno para CriteriaCaixabank sería de 6.844 millones y para Sabadell, de 4.765 millones.

Popular y BFA Bankia quedarían a la par en cuanto a deterioros de crédito. De hecho, el banco que preside Ángel Ron sería el menos dañado, con un quebranto de 3.466 millones de euros, a pesar de que la entidad aún no ha dado por cerrado el difícil capítulo del pinchazo inmobiliario. El banco, con la tasa de morosidad a junio más elevada de la gran banca, del 12,3%, acaba de anunciar la creación de una unidad separada de la bancaria en la que englobar los activos inmobiliarios.

El margen bruto de los bancos españoles en el escenario adverso arrojaría un desplome a la mitad en el caso de BFA Bankia y de entre el 20% y el 30% en el resto de entidades.

El examen de la EBA contempla un escenario macroeconómico que en su versión más adversa prevé un aumento del paro en España en 2018 al 21,5%, con un PIB creciendo ese año a apenas el 0,2% y tras una contracción del 0,8% en 2017. Este escenario incluye también una caída de precios en el mercado de vivienda residencial en España del 23,8% en 2018 y del 16% en las propiedades comerciales. La banca tendría que encajar además tres años de derrumbes bursátiles, del 26% este año, del 24,9% en 2017 y del 16,6% en 2018.

La banca europea sometida al test perdería en término medio 90.000 millones de euros, ese sería el resultado de un deterioro en el capital de máxima calidad que pasaría del 13,2% a cierre de 2015 al 9,4%. El mayor consumo de capital estaría en el riesgo de crédito, que requeriría 349.000 millones de euros.

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