Editorial

En defensa de la libertad europea

El terror ha vuelto. En las últimas horas de la fiesta nacional de Francia, el pasado jueves 14 de julio, un terrorista utilizó un camión de gran tonelaje en el centro de la ciudad costera de Niza para embestir y tratar de matar a la mayor cantidad de gente posible: 84 personas perdieron la vida y más de un centenar están hospitalizadas con heridas de consideración diversa, entre ellos una cuarentena de niños. Francia ha vuelto a ser el desgraciado objetivo del terrorismo, pese a tener un altísimo grado de vigilancia policial y estar bajo el estado de excepción tras los ataques de la primavera, una situación que estaba previsto se prolongase hasta la conclusión del Tour de Francia, pero que el presidente Hollande se ha visto obligado a prolongar por tres meses más. Esto demuestra que la seguridad absoluta no existe, ni en Francia ni en un ningún punto del planeta mientras exista un Estado Islámico no reconocido por nadie, pero que inspira, instruye, financia y ordena ataques indiscriminados contra los países democráticos de todo el mundo. La unidad con Francia de todos los europeos, y la unidad entre las fuerzas políticas mostrada en España, son vitales para ganar una lucha que puede ser muy larga contra la lacra del terror, que no logrará acabar con una forma de vivir libre y tolerante como la practicada en toda Europa.

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