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La banca europea teme al virus HSBC

Un comité liderado por los republicanos estadounidenses ha revisado el castigo impuesto al banco británico centrándose en por qué se logró evitar el paso por los juzgados.

Cajeros de HSBC.
Cajeros de HSBC.

El debate sobre un HSBC demasiado grande para ir a la cárcel podría haberse quedado en 2012, pero continúa. La revisión por parte de un comité liderado por los republicanos estadounidenses del castigo impuesto al banco británico –que fue multado con 1.900 millones de dólares (unos 1.700 millones de euros) por blanqueo de dinero y violar sanciones– se centra en por qué se rehuyó las sanciones penales. La respuesta tendrá en vilo a sus rivales europeos.

La composición política del comité implica que el informe (Demasiado grande a la cárcel: Dentro de la decisión del Departamento de Justicia de Obama de no buscar responsabilidades en Wall Street) está lejos de ser totalmente neutral. Es poco probable que su impulso en año electoral sea una coincidencia. El ex fiscal general Holder Eric argumentó que la decisión del Departamento de Justicia de no procesar al banco se debió más al temor sobre la estabilidad financiera que a la falta de pruebas.

Un comité de EE UU ha revisado el castigo al banco británico por blanqueo de dinero y violar sanciones

Si bien la proximidad a la crisis financiera ayuda a explicar las acciones de Holder, el fragmentado enfoque estadounidense sobre la supervisión se lleva un golpe. El mayor problema, sin embargo, es que el regulador británico y el ministro de Finanzas, George Osborne, podrían haber debilitado la capacidad de negociación externa. Parece que sus intervenciones aseguraron a HSBC una mayor indulgencia. Será más difícil para otros países proteger a sus grandes bancos nacionales.

Las entidades que podrían estar mordiéndose las uñas incluyen a Royal Bank of Scotland y Deutsche Bank. RBS aún tiene que resolver la presunta venta indebida de valores respaldados por hipotecas residenciales estadounidenses y la multa podría superar por mucho los 10.000 millones de dólares. Deutsche, por su parte, está en conversaciones con las autoridades sobre las operaciones en las que podrían haber ayudado a clientes rusos a evadir sanciones. El informe podría incrementar la presión para que su castigo sea duro.

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