Editorial

El debate añejo del horario comercial

Asociaciones de pequeños comerciantes de Madrid han planteado eliminar la libertad de horarios practicada desde 2012, y limitar a un máximo de 15 los domingos y festivos que pueda abrir al público el comercio en la comunidad, en la línea de las reglas más restrictivas de otras regiones. A su juicio, las expectativas de aumento de ventas y generación de empleo con la liberalización no se han cumplido, lo que aconseja volver al punto de partida.

Esta propuesta de carácter corporativo de los pequeños comerciantes vuelve a primer plano del debate cada cierto número de años, a pesar de que la sociedad tiene claro que se trata de un dilema añejo que debió quedar resuelto el siglo pasado, y que carece de sentido en la era del e-commerce. Independientemente de que los datos de empleo y ventas son cuestionables, la libertad de horarios honra la libérrima decisión del comercio de abrir o no hacerlo, y la de los consumidores de comprar o no, y está en el centro de la filosofía de las sociedades abiertas. No llama la atención que representantes de Podemos respalden la iniciativa del pequeño comercio en Madrid; pero sí que lo hagan los de Ciudadanos, partido de cacareada inspiración liberal.

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