Alta dirección

El secreto de un gurú de la moda para triunfar

La intuición es clave para Geoffroy de la Bourdonnaye, consejero delegado de Chloé

“Las chicas Chloé son mujeres influyentes que cambian el mundo a su manera”

El consejero delegado de Chloé, Geoffroy de la Bourdonnaye, durante la clase magistral impartida el pasado sábado, en la sede del ISEM en Madrid.
El consejero delegado de Chloé, Geoffroy de la Bourdonnaye, durante la clase magistral impartida el pasado sábado, en la sede del ISEM en Madrid.

"La vida es una sucesión de pruebas y errores, que será un éxito si utilizas tus puntos fuertes. Pero también un camino donde lo pasarás mal si intentas corregir tus debilidades”. El autor de estas palabras es el consejero delegado de la casa de moda francesa Chloé, Geoffroy de la Bourdonnaye, que impartió una clase magistral este fin de semana, durante la clausura del Máster Ejecutivo en Dirección de Empresas de Moda de ISEM Fashion Business School. En su opinión, un líder debe trabajar continuamente para desarrollar sus puntos fuertes y “hacer aquello que de verdad le gusta hacer”.

De hecho, hacer caso al instinto es una de las fortalezas de este directivo, que define su trayectoria como “el maravilloso fracaso de la planificación de una carrera”. No tener miedo a lo que no está establecido es el primer paso para triunfar en la vida profesional, no solo en la industria de la moda, que De la Bourdonnaye abandera, sino en cualquier otro sector. Por ello, a la edad de 21 años, cuando tenía su futuro más que encarrilado en el banco que dirigía su tío en Lyon, su ciudad natal, se marchó a conocer mundo. “Hay que aceptar que a veces tienes que decepcionar a tus seres queridos”.

De esta forma, encontró trabajo en la cervecera Kronenbourg, “donde tras dos años comprendí que el ritmo de esta industria no encajaba con mi intolerancia a la lentitud”, afirmó. Así que siguió adelante para trabajar en L’Oreal, Pepsi, Disney, en Christian Lacroix, marca del grupo Louis Vuitton, y, desde hace seis años, en la casa de moda Chloé. En todos ellos ocupó diferentes puestos de responsabilidad, sin llegar nunca acomodarse. “Esa es otra de las claves, no escoger un trabajo por el cargo que se desempeña, sino por todo lo que se puede aprender en él. Eso sí, sin descuidar nunca la intuición propia, que es la mejor brújula de un ejecutivo”, prosiguió.

Este instinto es el que le llevó al grupo Louis Vuitton, su primera experiencia en la industria de la moda, “donde más rápido se puede acelerar una carrera”, aseveró el ejecutivo. De hecho, al poco tiempo pasó a la firma de cosméticos Sephora, para dirigir la filial de Grecia. Pero allí su receta de éxito no funcionó por no cuidar todos los detalles: “No pude impresionar a mis socios griegos, los asusté con mi filosofía”. Por eso, aunque el de la moda sea un sector global, “no hay que descuidar nunca el contexto cultural de cada país”, señaló De la Bourdonnaye.

Además de esta, otra de las lecciones que no debe olvidarse en el mundo de la alta dirección, junto a la creencia en el propio instinto, es la confianza en uno mismo, “para así transformar los fracasos en aprendizaje”. Es esta filosofía la que le permitió llegar a la dirección de Chloé. “Si quieres ser un líder, actúa siempre como un desafiador”. En ella, la principal lección aprendida es, a diferencia de lo que ocurre en otros sectores, el poder que hay de puertas hacia afuera.

Los buenos resultados de esta firma (en la cartera de Compagnie Financiere Richemont, que facturó 11.000 millones de euros en el primer trimestre de 2016) radican en que en todo el mundo hay muchas mujeres que se alinean con sus valores y espíritu. “Las chicas Chloéson mujeres influyentes porque cambian el mundo a su manera, siendo creativas, magnéticas y naturalmente elegantes”, apuntó. La enseñanza más valiosa es que el poder y la influencia de un gran grupo de moda están fuera de él. Es la peculiaridad que caracteriza a la industria de la moda y que no debe olvidarse.

Normas
Entra en El País para participar