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Osborne asusta a Bruselas

Liberados de las normas comunitarias, podrían recurrir a políticas fiscales que empobrecieran a los países vecinos

El ministro británico de Economía, George Osborne.
El ministro británico de Economía, George Osborne. EFE

¿El futuro de Reino Unido fuera de la UE podría ser el de un paraíso fiscal? El ministro británico de Economía, George Osborne, ha anunciado que querría recortar el impuesto de sociedades británico al 15%, aumentando así los temores de que el país se convierta en un refugio para las grandes empresas y empobrezca a los Estados que compiten con él.

Reducir el tipo actual del 20% que las empresas pagan en base a sus beneficios debería hacer que toda compañía allí domiciliada se pensase dos veces la posibilidad de abandonar el país. Una cuestión importante dada la incertidumbre a la que se enfrenta el país durante la negociación las condiciones de su salida de la UE. Su mensaje es: si las empresas se marchan, se arriesgan a perder un impuesto 10 puntos porcentuales inferior al 25% medio de la OCDE.

La otra señal va dirigida a los Estados miembros de la UE. Las normas comunitarias permiten a los países establecer las tasas de impuestos que deseen. Reino Unido ha ido reduciéndola de forma constante desde 2010 (en el 28%). La promesa de colocarla por debajo del 15% –cerca del 12,5% de Irlanda– abre la puerta a políticas más agresivas. Liberados de las normas de la UE, los británicos podrían recurrir a políticas fiscales que empobrecieran a los países vecinos con regímenes preferentes para ciertos sectores.

El impuesto de sociedades británico ascendió a las 43.000 millones de libras anuales en abril de 2015, el 6,5% de los ingresos fiscales, y cada punto porcentual recortado reduciría en 2.000 millones de libras esta cifra, según el análisis de HM Treasury. Si unas tasas más bajas no atraen a compañías a Reino Unido, un menor impuesto local sobre las empresas podría afectar a los más pobres en un momento complicado a nivel político, ya sea vía impuestos más altos en otros lugares o porque las empresas no puedan transmitir sus mayores ganancias vía salarios más elevados.

 Aunque Reino Unido es un caso aparte en tasas tributarias, las normas restrictivas sobre las desgravaciones de capital que inflan las bases impositivas de las empresas hacen que lo sea menos en cuanto a los impuestos que las compañías pagan en la práctica, según el Instituto de Estudios Fiscales. Esto da un margen de maniobra a Osborne para demostrar que no ha convertido al país en las Islas Caimán, aunque sugiere a Bruselas que podría hacerlo.

 

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