Tribuna

Draghi, ¿qué ocurre tras el referéndum?

La respuesta del BCE los últimos años ha generado preocupación sobre sus límites políticos y prácticos

Actualmente hay una considerable incertidumbre respecto a las modalidades y consecuencias de la salida de Reino Unido de la UE tras el voto del brexit, pero lo que es seguro es que los bancos centrales van a verse presionados para actuar de nuevo. De hecho, las condiciones financieras y el aumento de riesgos económicos y políticos hacen probable una mayor flexibilización monetaria. De momento, tras el voto del jueves, el Banco de Inglaterra ya ha indicado que “no dudará en tomar medidas adicionales”, incluyendo “más de 250.000 millones de libras” de liquidez adicional. La reducción de tipos de interés y expansión cuantitativa probablemente sean sus primeras opciones. Por su parte, el BCE ha señalado que vigila de “cerca los mercados financieros” y está listo “para proporcionar liquidez adicional, si es necesario, en euros y divisas”, para lo que ya cuenta con líneas bilaterales entre los más importantes bancos centrales, acordadas desde 2013. Ahora bien, como el BCE ya ha reducido riesgos sistémicos, puede esperar un poco, probablemente hasta su próxima reunión del 21 de julio.

Hasta ahora, la respuesta del BCE durante los últimos años ha generado preocupación sobre sus límites políticos y prácticos. De manera que sus opciones más eficientes –extensión y aumento de compras de activos– se enfrentan a una oposición política significativa. Así, unas medidas radicales arriesgan avivar el sentimiento anti Unión Europea en algunos países centrales. Por otra parte, una combinación de políticas adecuadas requeriría de un estímulo fiscal coordinado, pero es improbable, salvo catástrofe económica. De manera que, por ahora, la responsabilidad sigue siendo del BCE, que hará de nuevo todo “lo que sea necesario” para preservar la integridad de la eurozona y asegurar la estabilidad de los precios a medio plazo.

"No es previsible que recorte tipos en el futuro cercano por el efecto en la salud del sector bancario"

El BCE está dispuesto a utilizar “todos los instrumentos disponibles, dependiendo de los acontecimientos externos”, pero no es previsible que recorte tipos de interés en el futuro cercano, dadas las persistentes preocupaciones de su efecto en la salud del sector bancario. Ahora bien, puede flexibilizar sus herramientas actuales, incluyendo intervención verbal y compromiso para extender el programa de expansión monetaria más allá de marzo de 2017 si es necesario, incluso con un aumento temporal de compras de activos hasta los 90 millones o 100.000 millones de euros al mes. En concreto, es probable que anuncie una extensión de seis meses en la reunión del 21 de julio, incluyendo ajuste de los parámetros, con aumento de límites por emisor y posiblemente ampliación del universo de activos que puede comprar.

Además, una demanda más débil de lo esperado (399.000 millones brutos; 31.000 millones netos) en su primera concesión de préstamos condicionados a concesión de crédito, TLTRO II, puede llevarle a considerar condiciones más favorables para estas operaciones.

Puede haber varias razones para esta cifra tan baja de su primer TLTRO II. En la eurozona los bancos no necesitan efectivo, pues el exceso de liquidez es de cerca de 800.000 millones y sigue aumentando con las compras de activos del BCE. Además, para algunos bancos no siempre vale la pena quedar atados a la liquidez proporcionada por la institución monetaria a cambio de una potencial ganancia de solo el 0,4%. A ello se añade que no está claro cuánto han podido pedir prestado los bancos griegos en este primer TLTRO II.

En cualquier caso, los préstamos de este programa de financiación son un complemento a las otras medidas de política monetaria y deben ayudar al nuevo ciclo de crédito bancario, reduciendo el coste que para estos suponen los tipos de interés negativos. Si el BCE quiere hacer el programa más atractivo, puede aumentar la asignación máxima (actualmente el 30% de las carteras de préstamos elegibles o 1,48 billones de euros del TLTRO anterior), reducir el interés por debajo de menos del 0,4% actual o añadir nuevas operaciones a las cuatro ya programadas hasta marzo de 2017 e incluso una combinación de todo ello.

Frederik Ducrozet es estratega de Pictet WM.