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Reino Unido no tiene que mirar mucho a Islandia

La nación nórdica eclipsó a los ingleses en el campo pero sus lazos comerciales. Los británicos podrán admirar su fútbol, pero no su relación comercial con la UE.

Jugadores de la selección islandesa celebrando el triunfo ante Inglaterra con sus aficionados.
Jugadores de la selección islandesa celebrando el triunfo ante Inglaterra con sus aficionados.

Islandia sería un modelo extraño para Reino Unido. Es cierto, acaba de hacer quedar en ridículo a Inglaterra en el campo de fútbol en la Eurocopa. Pero no tiene mucho sentido en salir de la Unión Europea para copiar los lazos comerciales de la nación nórdica con el bloque.

Estos enlaces dependen de la pertenencia al Espacio Económico Europeo, que reúne a todos los países de la UE y a Islandia, Liechtenstein y Noruega. A los miembros no comunitarios de este club se les da acceso al mercado único, pero con condiciones. Las políticas sobre determinadas cuestiones, como la justicia y los asuntos de interior, o la unión económica y monetaria, no se les aplican. Sin embargo, deben aceptar la libre circulación de personas, pagar en el presupuesto del bloque y aceptar muchas de sus normas. Todo ello sin tener nada que decir sobre estas reglas o ninguna representación en las instituciones que los establecen.

Entrar en ese negocio sería pésimo para Reino Unido. El país perdería influencia sin satisfacer a los votantes que se pronunciaron a favor de salir de la UE para recuperar el control de fronteras, dejar de inyectar dinero en el presupuesto común o deshacerse de las normas del bloque.

En un mundo ideal, a los negociadores británicos les gustaría conservar el acceso al mercado único sin permitir que la gente de otros países del Espacio Económico Europeo entre y salga libremente. El problema es que puede que otros países de la UE se resistan a cualquier propuesta. La canciller alemana, Angela Merkel, aseguró el 28 de junio que Londres no podrá elegir solo las condiciones más ventajosas. Igual que el equipo de fútbol inglés, las negociaciones comerciales del brexit pueden terminar en humillación.