Referéndum en el Reino Unido

Un colapso de liquidez, principal amenaza en caso de ‘brexit’

Los bancos centrales están preparados para mitigar el impacto

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Fotografía del amanecer sobre el distrito financiero EFE

Los inversores no preveían la victoria del brexit en el referéndum que se ha celebrado en Reino Unido. Sin embargo, desde los primero resultados conocidos, una descarga eléctrica ha recorrido los mercados. La libra cae un 11% al mínimo desde 1985, los futuros de las Bolsas se desploman. El triunfo del “Vote Leave” pone en jaque al sistema financiero.

Más allá de las esperadas caídas en la Bolsa y demás activos considerados de alto riesgo (y aquí se incluye la deuda española, entre otras), la huida hacia los clásicos lugares seguros (como franco suizo, deuda alemana u oro), el principal condicionante para el mercado en las primeras horas será el propio funcionamiento del mercado de divisas, la liquidez.

El mercado baraja descensos de la libra de entre el 11% y el 30% (según a quién se consulte, Goldman o Julius Baer). En este contexto, las ventas masivas (y sin órdenes de compra de libras a la vista) pueden correr el riesgo de colapsar el mercado bajo una volatilidad con muy pocos precedentes. El más próximo, el del lunes negro de 1992 cuando la libra abandonó el Sistema Monetario Europeo. Entonces los mercados estaban menos interconectados, pero el mercado no esperaba la tormenta. Esta vez es diferente.

Así, los bancos centrales están preparados para intervenir cubriendo los agujeros de liquidez del mercado, algo que ya hicieron en varias ocasiones en los últimos años (durante la crisis subprime o el terremoto de Fukushima). Desde Fráncfort ya se filtró, hace una semana, que el BCE estaría dispuesto a proporcionar una línea de liquidez en euros ilimitada, información de la agencia Reuters que no se ha desmentido. El Banco Central Suizo ha anunciado que seguirá de cerca los movimientos en divisas (el brexit podría apreciar notablemente esta divisa) y el Banco de Japón ha retrasado sus estímulos monetarios, dado que podría tener que actuar para devaluar el yen, también según Reuters.

El Banco de Inglaterra, por supuesto, tiene sus propios planes de contingencia, pero la capacidad de The Old Lady se vería, probablemente, superada por el impacto de una venta masiva de libras. La actuación de los bancos centrales, en todo caso, no protege al inversor de los vaivenes, ni tampoco de riesgos de liquidez, dada la complejidad y espectro de productos ligados a las divisas. Este mercado, además, no está centralizado como la Bolsa, sino que opera mediante acuerdos bilaterales: cuando alguien quiere cerrar un compraventa, debe encontrar a su contraparte. Así, las firmas de inversión no podrán, probablemente, garantizar todas sus operaciones si vence brexit.

La mayor parte de las entidades han previsto planes de contingencia que incluyen que sus trabajadores pasarán o bien la noche en blanco o bien dormirán unas horas en los alrededores de la oficina.