Editorial

La ineludible regeneración

A pocos días de las elecciones del día 26, el Gobierno en funciones de Mariano Rajoy se ha enfrentado a una nueva crisis relacionada con un aparente abuso de poder. Según unas conversaciones dadas a conocer, el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, presionó al jefe de la Oficina Antifraude de Cataluña para abrir causas contra los líderes del independentismo. El ministro, y candidato por Barcelona, se escuda en que la “conspiración” estaría en la filtración de las cintas y no en su contenido. Una no explicación que no puede convencer a nadie.

Sería la guinda de una legislatura en la que han abundado los escándalos, de Bárcenas a Gürtel, de Granados a las muchas tramas valencianas. El hartazgo por la corrupción, y la poca diligencia del líder del PP ante ella, explican buena parte de la caída en votos del PP. Está por ver si los pactos poselectorales van a requerir la renuncia del presidente por este motivo. Lo que sí es evidente es que en la nueva legislatura será necesario abordar con decisión un asunto que afecta a la credibilidad del sistema democrático. Eso pasará por revisar todos los mecanismos que hacen posible la arbitrariedad, el amiguismo o el uso partidista de la Administración. Si la primera prioridad tendrá que ser el empleo, la segunda no es otra que la ejemplaridad.