Perfil

Denise Kingsmill, la baronesa de Zara que rompe costuras

Abogada, política y activista, el amplio currículum de la británica Denise Kingsmill se pone a disposición del consejo de administración del imperio Inditex

Caricatura de la baronesa Denise Kingsmill, miembro del consejo de administración de Inditex.
Caricatura de la baronesa Denise Kingsmill, miembro del consejo de administración de Inditex.

A pesar de haber pasado por diferentes cargos y responsabilidades tanto en el mundo público como en el privado, la carta de presentación de Denise Patricia Kingsmill (Rotorua, Nueva Zelanda, 1947) sigue siendo su título nobiliario. Inditex se refería a ella como la baronesa Kingsmill al anunciar esta semana que, a falta de la aprobación oficial, se convertirá en consejera independiente del gigante textil. Modelo en su juventud, abogada, comandante de la Orden del Imperio Británico y de la Cámara de los Lores, parece que nada se le resiste a esta mujer que no se achanta ante los desafíos.

De madre galesa y padre neozelandés, Kingsmill se crió en un barrio industrial en Reino Unido y ya de niña destacaba sobre los demás. En más de una ocasión ha recordado que siempre sacaba unos centímetros de altura a sus compañeros de clase, algo que no la acomplejaba. Con 20 años, llegó a desfilar por las pasarelas parisinas, aunque decidió que había muchas otras cosas a las que se quería dedicar y con el paso de los años su relación con el mundo de la moda se fue transformando. Licenciada en Antropología y Economía en Cambridge, ha colaborado en varios estudios sobre los desórdenes alimenticios que sufren tanto las modelos como quienes se dedican a disciplinas como el ballet profesional. La lucha contra estos trastornos es una de las causas que abandera, pero no la única.

Madre de dos hijos, su carrera comenzó a despegar casi en paralelo a su maternidad. Ella misma ha confesado en alguna ocasión que se dio cuenta de que no quería ser madre a tiempo completo y decidió formarse, a la par que criaba a su prole, para comenzar de nuevo. “Siempre digo a mis hijos que no importa lo que hagas hasta los 30, sí lo que hagas después”, explicaba hace algunos años al diario británico The Guardian.

Precisamente en la treintena, Kingsmill aprobó el examen de acceso a la abogacía y aconsejó durante años a compañías en materia de buen gobierno corporativo. Experta en derecho laboral, la baronesa ha llegado a convertirse en abogada del Tribunal Supremo británico. Sin embargo, el área en la que más ha peleado es la de la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres. Defensora de la necesidad de incorporar a más féminas a los puestos directivos de las compañías y de que estas cobren el mismo salario que sus compañeros, no se han hecho esperar los comentarios sobre el trabajo que podría realizar en este sentido en Inditex –donde ella, que sustituye a Irene Miller, será una de las dos únicas mujeres del consejo–.

Es conocida por ser una persona directa, algo que llegó a incomodar a algunos de sus compañeros varones en sus inicios

En política, su compromiso ha estado siempre ligado al Partido Laborista, que considera que “era y es la opción más eficiente contra la desigualdad”, tal y como declaraba a La Vanguardia hace un par de años. Sin embargo, ello no le ha impedido mostrarse crítica con el nuevo líder del partido, Jeremy Corbyn, contra quien ha cargado en los artículos de opinión que escribe para Management Today. Sobre el brexit, la gran preocupación de su país en estos días, ha afirmado que la salida de la Unión Europea sería un error.

Toda esta intensa actividad en la vida pública no ha impedido a Kingsmill conocer también de cerca el mundo de la empresa. Además de formar parte de los consejos de administración de varias compañías de diferentes sectores –entre ellas, la aerolínea IAG, la compañía energética alemana E.ON o Telecom Italia–, la baronesa ejerció entre finales de los noventa y principios de los 2000 como vicepresidenta de la comisión de Competencia, el regulador antimonopolio británico, donde dirigió alrededor de una veintena de investigaciones. En una entrevista con la publicación en la que hoy se pueden leer sus tribunas, aseguró que consideraba que su elección se debió a que los responsables buscaban a alguien con conocimientos legales, capaz de ser riguroso, pero que a la vez supiera explicarse bien.

Y es que ese don para la palabra es uno de sus puntos fuertes. También es conocida por ser una persona directa, algo que según destacan medios de su país llegó a incomodar a algunos de sus compañeros varones, sobre todo en sus inicios, ya que por aquel entonces estaban poco acostumbrados a tratar con mujeres con una actitud tan decidida.

Comprometida con lo que hace, esta trabajadora incansable se ha reinventado varias veces a lo largo de su vida, lo cual parece haber hecho que no tema a los cambios y que sea capaz de adaptarse fácilmente a todo tipo de situaciones.

La nueva consejera de Inditex, miembro vitalicio de la Cámara de los Lores desde 2006, considera que el organismo podría mejorar si se incorporaran debates relacionados con el mundo de los negocios. “Creo realmente que la Cámara debería hablar sobre asuntos empresariales”, aseguraba hace unos años a The Guardian, convencida de que debatir sobre cómo mejorar la competitividad corporativa y la creación de riqueza podría resultar de gran utilidad.

Acosumbrada a no seguir la corriente, hasta sus aficiones resultan originales. Y es que aunque sus múltiples obligaciones se lo ponen cada vez más difícil, a Kingsmill le gusta relajarse practicando la pesca con mosca.

Segura de sí misma y sin complejos, la inagotable baronesa no renuncia a su filosofía de mirar siempre hacia adelante y hacerse valer.