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Putin cae en la sima económica de Crimea

Los problemas a los que se está enfrentando Rusia para construir un puente hacia Crimea reflejan a qué se enfrenta Putin. Invertir más dinero llevaría al país a un socavón económico.

El presidente ruso, Vladimir Putin, durante un discurso en el Kremlin.
El presidente ruso, Vladimir Putin, durante un discurso en el Kremlin.

Las dificultades de Rusia para construir un puente desde su costa del Mar Negro a Crimea es un microcosmos de los problemas del presidente Vladimir Putin. Esta elevada inversión de alto riesgo se ha topado con dificultades y está produciendo escasos beneficios.

Un puente sobre el estrecho de Kerch facilitaría y abarataría el transporte de mercancías, que en la actualidad deben ser importadas de Rusia por barco. Rusia también espera que ayude a la economía de Crimea reactivando el turismo. El proyecto probablemente superará el cálculo del coste inicial de 4.400 millones de dólares (3.900 millones de euros).

Pero el país no puede permitirse más gasto. Rusia incurrió en un déficit presupuestario del 2,6% del PIB en 2015, en comparación con el superávit del 0,7% del PIB de 2013, el año antes de la anexión. Los precios del petróleo se han recuperado recientemente, pero las sanciones de la Unión Europea se extenderán otros seis meses y Putin sigue vertiendo fondos en sus aventuras militares en Ucrania y Siria. Además, los 575.000 pensionistas de Crimea ahora cuestan a Rusia alrededor de 1.200 millones de dólares al año, según calcula Breakingviews. Eso no ha impedido que cada vez haya más insatisfechos en Crimea. Algunos querían unirse a Rusia pensando que los salarios y las pensiones subirían. En su lugar, se enfrentan a precios más altos y frecuentes apagones por la pérdida de del suministro eléctrico ucraniano.

Todas esas quejas podrían encontrar un punto focal en las elecciones parlamentarias del 18 de septiembre. El apoyo al partido gobernante Rusia Unida de Putin cayó al 35% en mayo, desde el 42% de abril. Putin no tendrá reparos en utilizar la fuerza para acallar las protestas, pero la represión no puede tapar las fisuras incipientes en su control del poder.