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El despegue del rugby en España

La mejora económica y unos valores especiales impulsan su seguimiento

La última final de la Copa del Rey, con 25.000 espectadores, supuso un antes y un después

El despegue del rugby en España

El pasado 17 de abril, en Valladolid, más de 25.000 espectadores inundaron las gradas del estadio de fútbol de la ciudad, el José Zorrilla. Nada destacable en España si no fuese porque el partido que se disputaba en el césped no era de fútbol, sino de rugby. En concreto, la final de la Copa del Rey entre el Valladolid Rugby Asociación Club y el, también vallisoletano, El Salvador, que se llevó el trofeo. Pero la espectacular acogida que tuvo el encuentro podría haber sido aún mayor. El secretario técnico y director de desarrollo de la Federación Española de Rugby (FER), César Archilla, recuerda que el cartel de aforo completo se colgó 30 días antes. Incluso el mismo rey acudió al encuentro, que llevaba sin contar con presencia de la Casa Real desde 1929.

Patrocinio

Si por algo destaca el rugby, relata el presidente de la FER, Alfonso Feijoo, es por los valores “como el respeto a los compañeros y contrarios, el compromiso y el trabajo en equipo”, que tan necesarios son en el mundo de la empresa, relata. Por eso, apunta, la Selección de rugby, que busca un mecenas, es un buen espacio de patrocinio para aquellas empresas que comulguen con estos valores.

El rugby, como deporte, siempre ha tenido mucho potencial, “pero es que ahora, por fin, empieza a estar de moda en España”, señala Alfonso Feijoo, presidente de la FER. A sus palabras le avalan las cifras de la Federación de los últimos años. “El número de fichas de jugadores ha ido creciendo a un ritmo del 8% en estos años, pero además, en este ejercicio, el aumento rondará el 15%”, señala el presidente, que bajo su directiva ha tenido que superar una fuerte crisis interna, ya que comenzó el mandato, hace casi dos años, con un agujero de deuda que rondaba los 1,8 millones de euros. “Y que con algunos sacrificios y buenas decisiones hemos reducido en un 55%”.

También con ayudas de otros organismos que no han querido dejar en la estacada a este deporte, como la Federación Mundial de Rugby, el Consejo Superior de Deportes o la propia Liga de Fútbol Profesional, que ha ayudado económicamente a su colega de balón ovalado. “Por eso las cifras han comenzado a salir”, señala Feijoo. Algo necesario para recuperar la confianza y la credibilidad del panorama deportivo, tanto nacional como internacional.

Pero más allá del tema financiero, y con los deberes hechos, o al menos encarrilados, el rugby español vive su época dorada también por otros aspectos. “Poco a poco estamos desarrollando la cultura del rugby en España, un país que tradicionalmente no la ha tenido”, prosigue Feijoo. Porque más allá de ciertas regiones, como País Vasco, Cataluña, Madrid, Valladolid, y en parte, Andalucía, el rugby no cuenta con muchos adeptos y es un total desconocido. Feijoo, no obstante, es optimista: “esto es una carrera de fondo, y ya hemos sentado los pilares”.

Los últimos resultados a nivel internacional refuerzan esta teoría. La selección masculina sub 20 quedó en segundo puesto en el último Mundial de Zimbabwe y la sub 19 se convirtió en campeona de Europa en el torneo del pasado año. La tarea pendiente es, relata Feijoo, el salto a la alta competición. Y eso es algo que, entre otros detalles, solo se puede conseguir con financiación suficiente para poder cubrir las necesidades de los jugadores, que muchas veces no reciben la retribución necesaria y compaginan el deporte con otras tareas. “De hecho, en la selección tenemos tres ingenieros, un médico, economistas... No contamos con los mejores jugadores, pero sí con los que tienen más formación académica”, relata el presidente de la FER.

Jugada en un partido de la Selección Femenina de rugby.
Jugada en un partido de la Selección Femenina de rugby.

Sin embargo, no es sencillo que un deporte emerja hoy en día, “mucho más en un país gobernado por el fútbol”, comenta César Archilla, que explica varias de las claves que han propiciado este ascenso. “Cuando la gente se acerca a un partido y ve el espectáculo comienza a interesarse por el deporte, en parte por todos los valores que transmite, que no suelen verse en otros terrenos de juego, como el respeto al contrario, al árbitro, al público, el trabajo en equipo o el compromiso”. También, porque la propia FER ha lanzado varios programas enfocados especialmente a jóvenes, “en los que participaron más de 40.000 escolares de España durante el pasado año”, además de a mujeres, ya que este deporte destaca, entre otros aspectos, por dar mucho más peso que otros a las categorías femeninas, además de potenciarlas.

Este es el nuevo reto de la FER: dejar al rugby en el lugar que se merece. “Es un deporte que me ha dado mucho. Amigos, valores y con el que he dado la vuelta al mundo”, explica Feijoo, que desde muy pequeño empezó a jugar en las categorías infantiles y se retiró del campo de juego siendo una de las piezas clave en la selección absoluta. “Me siento en la necesidad de arreglar la situación de este deporte tan bonito, y al que tanto le debo”.