Industria farmacéutica

Colombia amenaza con quitar la patente de un fármaco a Novartis por su alto precio

Oficinas de Novartis en India, país que permitió la entrada de genéricos del fármaco Glivec en 2013.
Oficinas de Novartis en India, país que permitió la entrada de genéricos del fármaco Glivec en 2013.

La decisión del Gobierno colombiano sobre un fármaco contra la leucemia mieloide crónica y otros tipos de tumores puede desatar un precedente de dimensiones incalculables para la industria farmacéutica. Colombia ha trasladado a la multinacional suiza Novartis que está barajando otorgar la llamada “licencia obligatoria” al medicamento Glivec (conocido como Gleevec en Estados Unidos), lo que permitiría la entrada de genéricos a un precio menor.

Tras esta medida se encuentra la intención del Ejecutivo presidido por José Manuel Santos de facilitar el acceso al fármaco por parte de la población. “La presión tecnológica y los altos precios de los medicamentos llevaron a una crisis financiera del sistema de salud”, señaló Alejandro Gaviria, ministro de Salud del país americano a The Wall Street Journal esta semana. “Colombia es un caso paradigmático de un país de ingreso medio, con un sistema de salud en expansión y con expectativas crecientes de sus clases medias, que no puede pagar los altos precios de los nuevos medicamentos”, añadió.

Por su parte, una portavoz de Novartis señaló al rotativo estadounidense que las licencias obligatorias nunca deben usarse para forzar una negociación de precio, como en este caso. “Eso crearía un precedente dañino que podría aplicarse a todas las innovaciones cubiertas por patentes, farmacéuticas o de otro tipo”.

Glivec es el fármaco que más ingresos produce para Novartis, alrededor de 4.660 millones de dólares el pasado año (4.170 millones de euros). Esta firma suiza es la mayor farmacéutica del mundo. Cada tableta del antitumoral tiene un precio de 38 euros y el departamento de Salud ofreció una rebaja del 60%, según publica la prensa del país.

Colombia se podría sumar así “por un interés público” al caso de India, donde el Tribunal Supremo permitió en 2013 la entrada de genéricos para este mismo medicamento. El fármaco de Novartis logró su patente en 2012 en el país sudamericano, donde se benefician alrededor de 2.000 pacientes actualmente. Brasil también tomó esta medida en 2007, en este caso respecto a Sustiva, un fármaco contra el VIH que comercializaba el laboratorio estadounidense MSD.

Más allá del pequeño negocio que suponga el mercado colombiano para Novartis, tiene importantes implicaciones, debido a si esa decisión también se traslada a otras economías emergentes donde cada vez más hay un mayor acceso a la sanidad y en el que los precios de los nuevos fármacos suben debido a los costes de la investigación. Un centenar de académicos y profesionales reconocidos ya han apoyado en una carta al presidente Santos su apoyo a la decisión colombiana.

Por otra parte, la embajada de EEUU en aquel país, según la prensa local, ya ha mostrado su preocupación por una vulneración de la propiedad industrial y valora cómo puede afectar al tratado comercial común. En el caso de España, según Sanidad, este tipo de decisiones deben tomarse de forma armonizada dentro de la UE.