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El poder ruso no convence

Moscú ha colocado su deuda entre inversores extranjeros y prestado a Egipto 25.000 millones de dólares –el 2% del PIB de Rusia– para financiar suprimera planta de energía nuclear.

El presidente ruso, Vladimir Putin, durante una reunión en el Kremlin.
El presidente ruso, Vladimir Putin, durante una reunión en el Kremlin.

Rusia está haciendo todo lo posible para proyectar una imagen de fortaleza financiera. Moscú colocó el pasado martes 1.750 millones de dólares (unos 1.570 millones de euros) en eurobonos, cinco días después de prestar a Egipto 25.000 millones de dólares –lo que equivale a cerca del 2% del PIB de Rusia– para financiar la construcción y puesta en marcha de la primera planta de energía nuclear del país. Con la economía doméstica aún en problemas, tales proyecciones de poder no pueden ir demasiado lejos.

Para un estado enredado en las sanciones, conseguir cualquier interés extranjero ha sido positivo. Sin embargo, aunque el gobierno afirmó que el 70% de los 1.750 millones de dólares que vendió fue para inversores de fuera de Rusia, tenía la esperanza de vender 3.000 millones. Algunos de los compradores extranjeros podrían haber sido empresas rusas situadas fuera.

Por su parte, mientras los bonos egipcios a nueve años ofrecen en la actualidad una rentabilidad de alrededor del 8%, El Cairo pagará solo el 3% por los préstamos. Además, Egipto comenzará a devolverlos en cuotas durante 35 años en 2029.

Este tipo de financiación del proveedor –Rusia también construirá la planta egipcia– ayuda a Moscú a presentarse como una potencia económica mundial para competir con Estados Unidos y China y fortalecer su posición en Oriente Medio. Pero la economía rusa es una décima parte de la del gigante asiático.

El caso de Egipto podría resultar igual de problemático que otros préstamos como el realizado a Chipre en 2011 –entre otras cuestiones, el sector turístico egipcio se verá afectado por incidentes graves como el accidente en octubre del Metrojet ruso en el Sinaí y la desaparición del avión de EgyptAir en el Mediterráneo este mes–. Dado que Moscú necesita recortar el gasto, aumentar los impuestos o vender activos públicos para hacer frente a los bajos precios del petróleo, lo más probables es que los rusos esperen que las muestras de virilidad económica se arrinconen, tanto económica como políticamente.