Tribuna

Renta fija y tipos negativos: cómo ampliar horizontes

Para un inversor tradicional en un mundo de tipos de interés negativos, encontrar valor en los activos de renta fija más a su alcance no es una tarea sencilla. Las alternativas parecen limitarse a bonos con una rentabilidad a largo plazo inferior al 1%, emisiones de riesgo a unos tipos de interés poco atractivos o instrumentos difíciles de comprender. Sin embargo, el universo de activos de renta fija es mucho más amplio de lo que podamos imaginar.

Y es precisamente ahora, cuando parece extenderse una percepción más pesimista sobre la deuda, cuando surgen las oportunidades de inversión. Eso sí, nada mejor que ir de la mano de un profesional para encontrarlas.

Un buen estratega de renta fija debe tener amplitud de miras. Es habitual que un inversor tradicional centre sus posiciones en renta fija en activos locales: deuda pública de su país o emisiones de las empresas de su entorno. Es normal. No es conveniente invertir en aquello que no se conoce. Sin embargo, es muy probable que la rentabilidad de esas emisiones esté condicionada por el influjo de la política monetaria del momento. Por ello, es muy importante abrir horizontes a otros mercados. Una buena cartera de renta fija es aquella que contempla inversiones tanto en mercados emergentes, como en mercados desarrollados. Pero, cuidado. No de cualquier manera. Un buen balance de los riesgos es muy necesario para ganar en el largo plazo.

En el último mes, los activos de riesgo globales volvieron a mostrar fortaleza, extendiendo el rally de marzo. En este contexto la deuda emergente en moneda local registró un ascenso del 8%. Además, el fuerte rebote del precio del petróleo ayudó a las compañías exportadoras de materias primas.

Es por ello que una buena estrategia puede ser apostar por activos con una duración de tres años. Y en este momento hay más potencial en estrategias sobre bonos corporativos, que en deuda pública.

Es cierto que se está produciendo una mejoría en la deuda local de mercados emergentes. No obstante, aún es necesario ver avances en el consumo doméstico de estos países, algo que no parece que vaya a suceder en el futuro más cercano, como consecuencia de la debilidad del crecimiento en los países desarrollados, entre otras cuestiones. Por otro lado, creemos interesante dedicar una parte del patrimonio a deuda respaldada por hipotecas (CMO securities), como cobertura frente a la curva de tipos a largo plazo, si la Reserva Federal mantiene su posición en el futuro e impulsa los activos high yield a un nivel neutral.

Entonces, ¿dónde están las oportunidades? El proceso de identificación es esencial y debe ser un trabajo de análisis individual de cada una de las emisiones en las que se invierte. Con esto en mente, los principales mercados en los que encontramos más oportunidades son India, Corea del Sur, México, Turquía y Brasil, entre otros.

En este momento los mercados emergentes están ofreciendo unos retornos más atractivos que los desarrollados. Durante los últimos años, el dinero se fue de forma masiva a los países desarrollados debido a las políticas de los bancos centrales. Sin embargo, ahora estamos en la situación contraria y los flujos de capital están comenzando a ser positivos. El sentimiento está mejorando. Por ello, es posible adoptar una visión más constructiva. Eso sí, siempre protegiendo el capital.

En definitiva, conocimiento, diversificación y convicción. Son los ingredientes de una buena estrategia de inversión.

Y en un momento de tipos negativos como el actual es más necesario que nunca ampliar las fronteras de nuestro universo de renta fija. Eso sí, siempre acompañado por profesionales que conozcan a fondo los activos en los que se invierte.

Joon Hyuk Heo es gestor del fondo Mirae Asset Global Emerging Opportunities Bond.