Perfil: Khalid Al Falih

El tecnócrata del petróleo

Formado en Aramco y considerado un gran experto en el sector del oro negro, Khalid Al Falih dirigirá el nuevo ministerio saudí de Energía

Caricatura de Khalid Al Falih, ministro de Energía, Industria y Recursos Minerales.
Caricatura de Khalid Al Falih, ministro de Energía, Industria y Recursos Minerales.

Soplan vientos de cambio en Arabia Saudí, aunque sin giros radicales como es habitual en el segundo mayor productor mundial de oro negro. A la presentación a finales de abril de un plan para realizar una profunda reforma de su economía se sumaba esta semana la destitución del octogenario Ali Al Naimi como ministro de Petróleo, que ha ocupado el cargo durante dos décadas. La cartera se ha transformado, pasando a denominarse Ministerio de Energía, Industria y Recursos Minerales, y el encargado de dirigir sus pasos a partir de ahora será Khalid Al Falih (Riad, 1960). Asegura la prensa internacional que sorprende el momento del cambio, pero no el nombre del sustituto de Al Naimi.

Al Falih ya fue su relevo como presidente de Saudi Aramco, la petrolera estatal donde el nuevo encargado del departamento de Energía ejerció como consejero delegado entre 2009 y 2015. Y es que estos son prácticamente los primeros pasos de Al Falih en la política, ya que el único cargo público que ha desempeñado hasta la fecha es el de ministro de Sanidad, que asumió el año pasado y ha desempeñado durante apenas unos meses. Calificado como un tecnócrata del mundo empresarial del petróleo, encaja en el perfil de nuevos dirigentes que el viceheredero del reino, Mohamed bin Salmán, quiere imponer, con responsables más jóvenes y mejor formados en las áreas de las que se encargan.

Criado en Dammam, una zona rica en petróleo al este del país, Al Falih se graduó en 1982 en Ingeniería Mecánica por la Universidad de Texas A&M, en Estados Unidos, y cursó un MBA en la Universidad Rey Fahd de Petróleo y Minerales. Poco después comenzó su carrera en Aramco, donde fue desempeñando diversos cargos y ascendiendo hasta convertirse en primer ejecutivo.

De su labor al frente de Aramco, el Wall Street Journal destacaba esta semana sus esfuerzos para modernizar la compañía, así como su empeño para impulsar un departamento de fusiones y adquisiciones con la intención de competir en mejores condiciones con sus rivales internacionales.

Encaja en el perfil de nuevos dirigentes que el vice heredero quiere imponer, con responsables más jóvenes y mejor formados

Gracias a sus iniciativas, Aramco es hoy en día una excepción y un ejemplo de buen funcionamiento burocrático en el complejo estado saudí. Al Falih se enfrentará, ahora como ministro, a un reto aún mayor: la salida a Bolsa de parte de la compañía, todo un hito histórico debido a su valoración de casi 1,8 millones de euros.

Esta medida forma parte del ambicioso plan de reforma del reino que bin Salmán está impulsando. Como parte de esa transformación, el nuevo ministro también tendrá que hacer frente a un relevante cambio de modelo: reducir la dependencia del crudo y de los ingresos que este proporciona a las arcas públicas.

Por si fueran pocas tareas, este dirigente culto, con amplia experiencia en el mundo del petróleo y ponente habitual en eventos de relevancia global como el Foro Económico Mundial, tendrá que hacerse cargo de la interlocución con el resto de grandes países productores del petróleo. Los comentarios de su predecesor tenían un importante peso en las reuniones de la OPEP, donde todavía resuena su decisión de no incrementar la producción pese a la fuerte caída de los precios de los últimos tiempos. Al Falih ya ha manifestado su intención de seguir defendiendo la misma política.

Para llevar a cabo esta tarea podrá echar mano de su experiencia en las negociaciones internacionales en las que fue protagonista a principios de los dos mil, cuando el gobierno saudí se propuso aprovechar la experiencia internacional de otras compañías extranjeras para mejorar su industria petrolera.

Al Falih es un hombre muy cercano al joven príncipe, aunque a pesar de ello tiene fama de ser bastante independiente en sus decisiones, al menos todo lo posible en un estado como el saudí. La prensa internacional destaca que ambos comparten los mismos objetivos de transformación y modernización de la economía y del sector del oro negro.

Más allá del crudo y la gestión, al nuevo ministro le preocupa la educación de la sociedad saudí. Como directivo de Aramco, impulsó diferentes programas para mejorar la formación de los jóvenes en el sector y facilitar la incorporación a la compañía del nuevo talento. A sus 56 años, Al Falih forma también en cierta forma parte de la savia nueva que pretende transformar la economía de un país fuertemente ligado a la tradición.