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Preparados, listos... ¡a gobernar Brasil!

El presidente interino Michel Temer sustituye a Dilma Rousseff cuando faltan 90 días para que comiencen los Juegos Olímpicos de Río.

El presidente interino de Brasil, Michel Temer.
El presidente interino de Brasil, Michel Temer.

Brasil se enfrenta a un nuevo evento olímpico. El presidente interino Michel Temer ha cogido el testigo de Dilma Rousseff a menos de 90 días de que comiencen los Juegos Olímpicos de Río. Es también más o menos el tiempo que podría tener para poner en marcha reformas en la primera economía de América Latina antes de que la discordia política o el escándalo lo frenen.

La economía se enfrenta a su peor recesión en décadas: se espera que el PIB se contraiga un 4% por segundo año consecutivo. El estatal Banco do Brasil informó el jueves de sus peores resultados en siete años, afectado por el aumento de la morosidad y las provisiones por préstamos incobrados. El mismo día, la petrolera estatal Petrobras, que ha estado en el centro de una gran investigación por corrupción, registró su tercera pérdida trimestral consecutiva.

Temer podría permanecer en el poder hasta finales de 2018 si el Senado considera culpable a Rousseff, como todo parece indicar. Eso podría darle espacio para respirar y hacer frente a los numerosos problemas del país. Temer tiene previsto concentrarse en la reducción de costes. También es probable que se pongan en marcha medidas para hacer la inversión en el sector del petróleo y las infraestructuras más acogedoras a los extranjeros.

Sin embargo, las nuevas revelaciones sobre el caso Petrobras podrían afectar a la credibilidad de su gabinete. Y, si desmantela duramente el abastecimiento social, es probable que se enfrente a protestas laborales organizadas. Es alentador que Temer haya sido rápido en la parrilla de salida. Puede, sin embargo, que tenga mucho menos tiempo de lo esperado para llegar a la meta.