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El miedo a fracasar atenaza al emprendedor

El 46% de quienes piensan iniciar un negocio no lo hace por temor a que su aventura no salga bien

El miedo a fracasar atenaza al emprendedor

La destrucción de empleo y la necesidad de buscar un nuevo modelo económico han hecho que, en los últimos años, se haya insistido en la idea de hacer de España una economía de emprendedores, y de fomentar, incluso en los niveles educativos más precoces, una cultura de no tener miedo a iniciar proyectos en solitario.

Un proceso de cambio de mentalidad que, en el corto plazo, todavía no se traduce en un aumento exponencial de personas decididas a crear su propia carrera empresarial. Durante el año 2015, solo seis de cada cien personas se involucraron en actividades de emprendimiento en fase inicial en España, según el informe Global Entrepreneurship Monitor, elaborado por la Asociación Red GEM España, en colaboración con el Centro Internacional de Emprendimiento (CISE), la Fundación Rafael del Pino y Santander Universidades. En concreto, el índice de actividad emprendedora total (TEA), que mide esta variable, se situó el pasado año en el 5,7% de la población entre 18 y 64 años, lo que supone un crecimiento de dos décimas con respecto a 2014, y el segundo incremento anual consecutivo. Una tendencia positiva que, aún así, no hace escalar puestos a España entre las economías basadas en la innovación: está al nivel de Noruega, y por encima Alemania e Italia, pero por debajo de países como Portugal, Grecia e Irlanda.

Además, en 2015, el porcentaje de la población que esperaba emprender durante los próximos tres años en España era del 6,1%, casi dos puntos porcentuales menos que en 2014, y la mitad que en 2012. “En España se necesitan mejores condiciones para que esta cifra mejore”, afirmó Iñaki Peña, director técnico de GEM España, en la presentación del informe. Esto pasa por resolver las tres grandes barreras señaladas por los emprendedores: el marco legislativo, la situación económica, y el acceso a la financiación. Respecto a esta última, Pedro Alonso, director de Santander Universidades España, lamentaba que “no todos los agentes involucrados en el proceso de apoyar la innovación y el emprendimiento lo estén haciendo, y es algo que hay que analizar”, sobre todo, añadió, en una situación de tipos de interés del 0% para la banca europea.

Negocios pequeños y de poca innovación

Los resultados del informe elaborado por GEM España ponen de manifiesto que, en la mayoría de los casos, quienes inician un negocio no tienen grandes ambiciones de expansión e internacionalización, principalmente por la actividad que llevan a cabo. Siete de cada diez nuevos negocios que se crean en España no tienen ninguna orientación innovadora, ocho de cada diez afirman no tener vocación internacional, al menos, para sus primeros cuatro años de existencia, y el 50% no tiene personas en plantilla.

El sector servicios es el principal campo de actuación y dentro de él, la hostelería y la restauración. “Si queremos una actividad emprendedora potente, la innovación es imprescindible. Y solo tres de cada 10 empresas manifiestan ese espíritu innovador”, afirmó Iñaki Peña, director técnico de GEM. Por su parte, Miguel Ángel Martínez, director de metodología del INE, recomendó a las empresas jóvenes iniciarse en el sector industrial, “donde están las compañías que más años de vida tienen”, y que, por su sostenibilidad, tengan más de cuatro empleados.

  • El gran obstáculo

Pero el gran motivo que sigue haciendo que España no mejore de una forma más rápida sus cifras es el miedo. Según el estudio de GEM, el 46% de quienes todavía no están involucrados en actividades de emprendimiento prefieren no arriesgar por miedo a fracasar: “Emprender les resulta menos atractivo y prefieren seguir en una zona de confort que no les represente incertidumbre”, razona el informe. Ese porcentaje es casi dos puntos inferior al de 2014, y entre los que sí están involucradas en el proceso emprendedor, ha pasado de un 58% en 2012 a un 25% en 2015. Aún así, los expertos los analizan como unos porcentajes aún muy elevados.

Para Pedro Alonso, director de Santander Universidades, “es una barrera cultural muy fuerte. Pero el fracaso es un aprendizaje necesario, no un estigma”. “Existe una aversión al entorno. Los emprendedores suelen tener solo una bala, y por eso el miedo a dar el paso definitivo”, opinó, por su parte, Aurelio Jiménez, director de desarrollo de la Fundación Incyde. Algo a lo que también contribuye la tasa de supervivencia de las empresas, que expuso Miguel Ángel Martínez Vidal, director de metodología del Instituto Nacional de Estadística (INE): el 25% no llega al primer año de vida, y las que se mantienen activas en el cuarto año son menos de la mitad.

“La sociedad española tiene una predisposición a emprender muy baja, hay aún un componente grande de comodidad”, consideró Iñaki Peña, director técnico de GEM, que apuntó que, en los últimos diez años, la motivación que más ha crecido para emprender es la necesidad:de un 14% en 2005 a un 25% en 2015, aunque en 2014 llegó a rozar el 30%. La percepción de una oportunidad es el principal motivo para iniciar un negocio, en un 73,5% de los casos. “Para tener una cantera de emprendedores líderes hay que incidir en la educación. Fomentar la empatía, el liderazgo y el trabajo en equipo”, apuntó Conchi Gallego, directora del área de apoyo a emprendedores sociales de Ashoka España.