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Un limbo ilógico para el billete de 500 euros

El Banco Central Europeo suspende la producción de estos billetes a partir de 2018 alcanzando así lo que podría calificarse como un 'eurocompromiso'.

Billetes de 500 euros.
Billetes de 500 euros.

El Banco Central Europeo acaba de condenar al billete de 500 euros a una muerte larga y lenta. Dividido entre los que querían desechar al billete de mayor valor de la nota de la zona euro y sus ardientes defensores, el presidente del BCE, Mario Draghi, ha elaborado un clásico eurocompromiso.

El BCE aseguró el 4 de mayo que dejaría de imprimir y emitir billetes de 500 euros en 2018, pero agregó que seguirían siendo de curso legal. El movimiento tiene sentido político dado que las dos mayores economías de la zona euro, Francia y Alemania, no se ponían de acuerdo. Pero no tiene poco sentido racional.

El banco central aseguró que tuvo en cuenta las preocupaciones de que el billete de 500 euros podía facilitar actividades ilícitas. Los que así lo creen, señalan que estos representan el 28% del valor de todos los billetes en circulación, el doble que en 2002, cuando los billetes y monedas de euro empezaron a circular. Sin embargo, es raro ver uno de estos billetes de alto valor.

Los alemanes se oponen a la idea de desechar los billetes de alto valor que estaban habituados a usar

Si el BCE hubiera pensado sobre todo en frenar las malas conductas, debería haber retirado rápidamente estos billetes de la circulación. Por descontado, el banco central tiene muchas otras cosas sobre las que mantener el control, como la supervisión de la política monetaria en la zona euro. Pero una vez asumido un cierto grado de responsabilidad, había un buen argumento para llegar hasta el final.

Los alemanes, entre otros, se oponen a la idea de tener que desechar los billetes de alto valor que estaban habituados a utilizar antes de la introducción del euro. Su apego, nacido de la historia y la cultura, se vio reforzado por el actual entorno de bajos tipos de interés. Los billetes de alto valor dan a los depositantes una forma menos de aferrarse al dinero si deciden dejar de lado a los bancos.

Aquellos que argumentan que la abolición del billete de alto valor podría afectar a la libertad individual apuntarán a lo que ocurrió cuando la confianza en el sistema bancario se situó en un punto particularmente bajo, en 2008. Entre septiembre y octubre de ese año, se produjo un salto de más de un punto porcentual en el uso de los billetes de 500 euros como proporción del valor total de los billetes en circulación. Si el BCE comprara este argumento, se habría aferrado al status quo. En su lugar, el billete queda condenado a un limbo ilógico hasta que desaparezca.