Blogs por Alexis Ortega

La falsa prudencia y el engaño. (y 2)

La falsa prudencia y el engaño. (y 2)

Pero la historia de Terezin no queda ahí. Hoy día de la madre me gustaria centrarme en una que, ante la magnitud de la situación que le tocó vivir, tuvo que enfrentarse a sentimientos contrapuestos. Se trata de la poeta Ilse Weber interna en la campo de concentración de Terezin entre los años 1942 y 1944, año que fue trasladada a Auschwitz, donde moriria a los pocos meses

“Und der Regen rinnt de Ilse Weber (1903-1944)

Coline Hardelauf

Patricia Martin (piano)

Ilse Herlinger, nombre de soltera, nació en Witkowiz, distrito de la ciudad de Ostrava capital de la Región de Moravia-Silesia en el extremo oriental de de la actual República Checa, muy cerca de la frontera con Polonia. En una época de fuertes vaivenes en als fornteras de la zona Ilse creció en un ambiente multicultural, asisitiendo a clases en un colegio alemán (idioma que dominaba perfectamente), pero tuvo también contacto con checos y polacos. En 1930 se casó con Willi Weber y por ello es conocida como Ilse Weber.

Antes de la guerra, Ilse escribía cuentos infantiles que publicaba en diversas revistas alemanas, checas, austríacas y suizas. Con la llegada de la guerra, ella y su marido hicieron caso omiso a las advertencias y decidieron permanecer en la antigua Checoslovaquia. Como precaución decidieron separarse de su hijo mayor, Hanus, que fue enviado a Suecia a casa de unos amigos. Solo se quedó con ellos su hijo menor, Tommy. Los tres fueron detenidos y enviados en febrero de 1942 a Terezin. En Tirezin Ilse Weber escribió el libro de poemas “In deinen Mauern wohnt das Leid” (En tus muros habita el dolor), donde relata la situación real de los internados en el campo. El libro no se publicó hasta 1991.

Esta canción está dedicada a Hanus que se ha salvado de las atrocidades que está viendo día a día en el campo de concentración de Terezin, pero tamabien muestra la nostalgia de una madre que echa de menos a su hijo. El "ritornello" del piano, simulando las gotas de lluvia estrellandose contra el suelo, los tejados, son de una potencia tal que nos deja una constancia de lo angustiosa que debió ser la vida dentro del campo. Lo que caia del cielo no eran gotas de agua, eran desgracias, una tras otra y sin fin. Cada día, por malo que fuera, podía en algún momento llegar a considerarse mucho mejor que el siguiente. Llama la atención el final de la canción. Pero uno deberia preguntarse si en un mundo en donde se han perdido todos los parámetros de la más minima humanidad, donde prima el instito básico de supervivencia, una pregunta tan deseperada como ¿No me has olvidado, mi niño? puede llegara ser hasta cierto punto lógica.

Olvidar puede ser un remedio contra el dolor, sobretodo para los débiles. No olvidar, pero sobre todo dejar constancia de ello, puede ser, en este caso un acto sublime de valentia. Y eso es lo que hicieron ello junto a otros artistas dentro del campo. Gracias a ellos el muro de silencio que otros querian poner sobre la realidad cayó y pudimos llegar a conocer la verdad.

Los artistas de Terezin (Bedrich Fritta, Leo Hass, Karel Fleishmann, Malva Schalek, Amelie Seckbach, Carlotte Buresova, ...) se empeñaron en trasmitir su visión del campo. Como arte clandestino, aprovechaban cualquier oportunidad para realizar rápidos esbozos de la vida en el gueto ya que había que evitar que los vigilantes los descubriera. Los bocetos así realizados describen la vida real del campo: la búsqueda de comida, gente esperando a ser deportada, habitantes mudándose de un edificio a otro, las interminables filas para obtener comida, el hacinamiento. Había también retratos de los internos, los ancianos así como la vida de los internos, los enfermos, los moribundos y los muertos. Así conocemos como eran las calles, los edificios, la estrecha vigilancia a la que eran sometidos los internaos. Constituyen un testimonio contra la idea de Terezin como "campo modelo" con que los nazis querían "vender" fuera de sus fronteras. Estas obras lograron traspasar los muros del campo a través de contactos en el exterior logrando que incendiaran las consciencias dormidas de todo el mundo. Esta labor, de "rebelión artística interna", tuvo tanto éxito que os nazis debieron contrarrestarla con más propaganda. El éxito que alcanzó esta propaganda fue fruto tanto de la nueva intensidad que ésta alcanzó (ver anterior post) como de la actitud que se instaló en el exterior, que no quisieron preguntar más de lo estrictamente necesario para no tener salir así de su “zona de confort”.

El arte, para que pueda recibir como tal ese nombre, no puede ser utilizado para ocultar la realidad. Lo mismo ocurre con las estadísticas, la contabilidad, los test de estrés o con los sondeos de opinión. Si se utilizan solamente para alterar, manipular e influir sobre la realidad (vaciándolos así de su verdadera función, que no es más que mostrarla tal como es) no son nada útiles. Incluso diría que son contraproducentes.

“Wiegala, wiegala, weier” de Ilse Weber (1903-1944)

Anne-Sophie Von Otter

Durante su estancia en el campo de concentración de Terezin Ilse Weber trabajó como enfermera/cuidadora de un grupo de niños. Ella se negó a abandonar a los niños que cuidaba (y menos a su hijo) cuando se le informó de que iban a ser todos ellos trasladados a Auschwitz. Definitivamente, en 1944 fue deportada, junto con su hijo y los niños que cuidaba, a Auschwitz (a unos 43 km al oeste de Cracovia, Polonia), donde todos serían asesinados el 6 de octubre de 1944. Se dice que camino de la cámara de gas iba cantando a los niños esta nana que ella misma había compuesto. El arte como expresión de la esperanza de un mundo mejor y contra-espejo del horror. Magnifica la progresión de las estrofas hasta llegar a la última (con un giro armónico audaz): el silencio del mundo ante el horror que se vivía por todas partes, era lo más trágico de su destino.

DIA DE LAS MADRES

Un regalo para mi madre ( y de paso a todas las madres) verdaderas trasmisoras de los valores que valen la pena conservar. Se trata de una las “Canciones gitanas”, del compositor checo Antonin Dovrak. En concreto se trata de la número 4: “Kdyz mne stará matka zpívat, učívala zpívat” (Canciones que mi madre me enseñó). También hay una versión en alemán (Als die alte Mutter) muy popular.

El texto de la canción es el siguiente:

Se trata de una versión para violín, como homenaje a su paciencia (y apoyo) para con mis estudios de violin durante mi adolescencia.

Comentarios

Espeluznante historia que nunca se debería olvidar. ¿Hasta dónde puede llegar la crueldad del ser humano? ¿De qué nos quejamos en la incomodidad de nuestro acomodo?
Normas