Padrón a 1 de enero de 2016

España pierde 99.439 habitantes

Población censada en España Ampliar foto

España pierde población por quinto año consecutivo. A 1 de enero de 2016 había censados 46,52 millones de personas en España, de los que 41,9 millones (el 90,1% del total) eran españoles y 4,6 millones (el 9,9%). La población española crece tímidamente mientras que la extranjera cae a plomo, encadena cinco años consecutivos de caída y registra una pérdida de un millón de personas en ese período, mientras que la española se anota un avance de medio millón de personas desde 2011.

Ese último dato, sin embargo, esta distorsionado por el número de extranjeros que se nacionaliza. Solo en 2015 hubo 123.000 foráneos que adquirieron la nacionalidad española. Ese año, la población española creció en 28.933 personas. Si se descuenta el impacto de las nacionalizaciones, el incremento se transforma en una pérdida de 94.607 personas. En el caso de los extranjeros, el retroceso fue de 128.372 personas.

La menor tasa de natalidad, la crisis y la falta de empleo (tanto para la población joven española como para la extranjera en general) son las principales razones que justifican esta tendencia decreciente de la población que ha sido generalizada en todas las comunidades autónomas. La tasa de paro se ha situado en el 21% en el primer trimestre, el mismo nivel que en 2011, lo que ha provocado que la pérdida de población se haya concentrado en las autonomías con un mercado laboral más deteriorado. La población solo ha crecido en tres comunidades autónomas: Madrid, con 27.082 habitantes más; Cataluña, con 8.148 más y Baleares, con 2.274 más. En las tres, la tasa de desempleo (16,81%, 17,42% y 18,41% de la población activa) se sitúa por debajo de la media española (21%).

Madrid, Cataluña y Baleares, las únicas tres regiones donde crecen los censados

Ese argumento también sirve para explicar parcialmente (la otra razón obedece a la concentración en núcleos con un gran número de compatriotas) la diversidad en la concentración de la población extranjera por autonomías. Las tres que presentan un mayor porcentaje son Baleares (17%), Murcia (13,7%) y Cataluña (13,6%), mientras que los que menos son Extremadura (3,1%), Galicia (3,2%) y Asturias (3,9%)

La salida de población extranjera ha sido generalizada entre todas las nacionalidades y tan solo se han producido incrementos en el caso de Marruecos, China, Italia, Ucrania, Pakistán o Rusia. Las más llamativas son las de ciudadanos chinos, con 8.023 altas, y ucranianos, con 7.850 habitantes más. En el otro lado figuran los rumanos, con una pérdida de población de 37.132 habitantes, a pesar de lo cual siguen siendo el colectivo mayoritario, con 752.268, un 15,9% del total de la población extranjera censada en España. La brecha con los marroquíes, que tradicionalmente ocupan el segundo lugar, se ha reducido bruscamente y apenas llega a 1.385 personas a 1 de enero de 2016, cuando un año antes era de 38.289.

La aceleración del envejecimiento de la población española y la diferencia con respecto a la extranjera se percibe en el reparto por tramos de edades. El 48,1% de los españoles censados en el padrón tienen más de 45 años, mientras que el 71,6% de los foráneos se sitúa por debajo de los 44 años. El porcentaje de españoles por encima de los 65 años es prácticamente similar al de extranjeros por debajo de los 16 años

 

 

Se acelera la despoblación en las zonas rurales

El avance del padrón de población a 1 de enero de 2016 revela también que la despoblación de los municipios más pequeños, situados mayoritariamente en zonas rurales, prosigue inexorablemente. Nacionales y extranjeros abandonan los ayuntamientos más pequeños y emigran hacia los más grandes, en busca de oportunidades laborales.

A1 de enero de 2016 había 8.125 ayuntamientos en Madrid, de los que tan solo 82 (un 1% del total) tienen más de 50.000 habitantes, mientras que hay 4.961 (el 61% del total) con menos de 1.000 habitantes. La población censada se concentra en los primeros y huye de los segundos. Así se puede constatar en la estadística del INE, de la que se desprende que el 52,2% de la población vive en municipios de más de 50.000 habitantes, que apenas representan el 1% del total. En el otro lado, el 3,2% de la población se concentra en municipios de menos de 1.000 habitantes, que suponen el 61% de los ayuntamientos.

Un fenómeno que se produce tanto entre los nacionales como en los extranjeros, pero que es especialmente apreciable entre los segundos. Hay 802 municipios en España (un 9,8%) en el que no hay población foránea, mientras que hay otros 3.894 consistorios (un 47,9%) en el que el porcentaje no supera el 5% del total de la población. En el otro lado aparecen 19 municipios (0,23% del total) en el que la población extranjera supera el 50%. La provincia que más municipios en esa situación tiene es Alicante, con 13.