Editorial

Navantia, un ejemplo a imitar

El contrato que ha firmado Navantia para construir cuatro petroleros en su planta de Puerto Real, en Cádiz, supone la vuelta de la compañía pública de astilleros a la fabricación de este tipo de embarcaciones, tras un lapso de casi veinte años. El encargo, que procede de la naviera del grupo Ibaizábal, incluye una alianza con la empresa DSEC, división de ingeniería del astillero coreano Daewoo, que desarrollará el diseño y la cadena logística y de suministros y aportará know how tecnológico. El contrato, que supondrá unas 725.000 horas de trabajo por cada barco, constituye una importante inyección económica no solo para Navantia, sino para la propia región de Cadiz, y traerá consigo la creación de 1.500 empleos directos y otros 1.600, entre indirectos e inducidos.
Con la construcción del primero de los cuatro petroleros, que se inició ayer en Puerto Real, Navantia aspira a volver a ser un referente mundial en el área de la construcción naval civil. Se trata de una ambiciosa apuesta por parte de la compañía pública, que en los últimos años ha realizado un esfuerzo estratégico por diversificar su producción y hacer frente así a la reducción de la carga de trabajo en los astilleros. Un ejemplo de adaptación al mercado que muchas empresas deberían imitar.