La UE, del revés

Bruselas prorroga por cuarta vez el ajuste del déficit en España...

Guindos debe ofrecer contrapartidas a la Comisión, lo que no tiene por qué evitar que al final se sancione a España

Bruselas prorroga por cuarta vez el ajuste del déficit en España...

Grecia y España sacuden de nuevo la zona euro. Los dos países con mayor paro de Europa vuelven a estar en el centro de la reunión informal que, como cada semestre, celebran los ministros de Economía de la zona euro y de la UE, en esta ocasión en Amsterdam (22 y 23 de abril), con Holanda como presidencia rotatoria del club.

Luis de Guindos llega por enésima vez a la cita como ministro en funciones de Economía. Pero su interinidad no le librará de dar explicaciones a sus colegas europeos sobre la desviación de casi un punto que registró el año pasado el déficit público español en relación con el objetivo pactado en Bruselas (5% frente al 4,2%).

La CE, según fuentes europeas, da por descontado que en mayo prorrogará, por cuarta vez desde 2009, la senda del ajuste presupuestario para situar el déficit por debajo del 3%, un objetivo previsto inicialmente para 2012, prorrogado a 2013, luego a 2014 y por tercera vez a 2016. Ahora, según los cálculos comunitarios, el 3% no se logrará hasta 2018 como pronto.

Pero antes de lograr esa cuarta prórroga, Guindos deberá ofrecer al Eurogrupo contrapartidas. La CE no quiere apretar las tuercas a España en un momento tan delicado como el actual (refugiados, brexit...) pero reclama un mínimo ajuste. Guindos no llega a la cita de Amsterdam con las manos vacías. Como señal de buena voluntad, el Gobierno español anunció el pasado viernes un recorte de gasto en la Administración central de dos décimas de PIB (2.000 millones de euros) y convocó a las comunidades autónomas para exigirles también un sacrificio.

Bruselas no va a exigir gestos mucho mayores a un Gobierno en funciones, varado desde el apretado resultado de las elecciones del 20 de diciembre. Mal que le pese, la CE deberá esperar a que la próxima semana se despejen de una vez por todas las dudas sobre si se forma un nuevo Ejecutivo o se repiten los comicios.

La CE prefiere la formación de un nuevo Gobierno, lo más estable posible, que actualice de manera inmediata los Presupuestos Generales aprobados por el Gabinete de Rajoy antes de las elecciones, cuyos fundamentos han quedado claramente obsoletos tras conocerse el dato definitivo del déficit en 2015, muy por encima de lo anunciado por Madrid.

Si no hay nuevo Gobierno, el actual actualizará el Programa de Estabilidad, con previsiones de crecimiento ligeramente rebajadas, pero sin margen para ofrecer grandes ajustes o reformas.

Aun así, Bruselas se muestra dispuesta a conceder una prórroga en el objetivo de déficit de hasta dos años, a cambio de una supervisión reforzada sobre las cuentas públicas.

El comisario europeo de Economía, Pierre Moscovici, ya ha dado dos serios avisos en ese sentido. El primero, antes de las elecciones, cuando cuestionó abiertamente el proyecto de Presupuestos presentado por Rajoy. Y el segundo, este mes de marzo, con una recomendación en la que pidió a Madrid la aplicación a rajatabla de la ley española de estabilidad presupuestaria para controlar el gasto de los Gobiernos autonómicos.

Moscovici evaluará en mayo si España ha cumplido esa petición. Y de lo contrario, podría imponer una sanción. Al fin y al cabo, nada impide en el Pacto de Estabilidad conceder una nueva prórroga e imponer una multa. Sería la ambigua herencia de la legislatura de Rajoy.

... y negocia un alivio para Grecia

Grecia será el otro plato fuerte del Eurogrupo informal de esta semana en Ámsterdam. El tercer rescate del país de Alexis Tsipras lleva bloqueado desde el pasado mes de agosto por las discrepancias en el seno de la troika (CE, BCE y FMI) sobre el alcance de los ajuste a exigir. Los organismos europeos son partidarios de aflojar el ajuste presupuestario de Atenas aunque sea a costa de creerse sus dudosas cifras. El FMI, en cambio, quiere una reestructuración de la deuda, pero a cambio de recortes más drásticos. El Gobierno de Tsipras llega a la reunión del Eurogrupo atrapado por ese fuego cruzado dentro de la troika. En teoría, el FMI parece el fuego amigo. Pero en una tribuna publicada en el diario Financial Times, Tsipras acusó al organismo de Lagarde de intentar imponer una rebaja de impuestos y un recorte en las pensiones “para descargar una parte importante del ajuste sobre los ciudadanos relativamente más pobres”.

Atenas ha ofrecido una reforma de las pensiones que pretende lograr ahorros equivalentes al 1,5% del PIB a partir de 2018. La Comisión Europea, partidaria de cerrar cuanto antes el primer capítulo del tercer rescate, se da por satisfecha por la oferta de Tsipras. Pero sin el visto bueno del FMI, el Gobierno alemán podría vetar el acuerdo en el Eurogrupo.

La directora gerente del FMI, Christine Lagarde, considera un disparate contable el objetivo de superávit fiscal del 3,5% del PIB previsto en el rescate a partir de 2018. El FMI ha aprovechado su cumbre en Washington de este pasado fin de semana para reclamar a la zona euro que revise las cifras y acepte que la insostenibilidad de la deuda griega hace inevitable una reestructuración.

El Eurogrupo descarta una quita, pero admite una renegociación en los tipos de interés y en los plazos de amortización de una deuda que, en su inmensa mayoría, está en manos de los países de la zona euro. Berlín, sin embargo, considera que todavía no ha llegado el momento de conceder a Atenas ese alivio presupuestario

El FMI explota al máximo su ascendiente sobre el Gobierno de Angela Merkel. El director para Europa del FMI, Poul Thomsen, incluso sopesa amenazar a Berlín con retirarse del rescate para lograr un acuerdo que cumpla sus condiciones, según una conversación interna revelada por Wikileaks.

“Mire, señora Merkel, usted debe ver qué sale más caro: ir al Bundestag [Parlamento alemán] y decir que el FMI ya no participa o aceptar una rebaja de la deuda como la que pensamos que necesita Grecia”, afirmaba Thomsen en esa conversación.

La misma filtración muestra que el FMI también considera útil retrasar al máximo la liberación de fondos para forzar a Atenas a aceptar ajustes más drásticos. Tsipras ha acusado al organismo de jugar con la bancarrota del socio más débil de la zona euro.

Bruselas espera que en Amsterdan se despeje la bronca para reabrir el grifo del rescate de 86.000 millones, cerrado desde hace ocho meses, y que Atenas llegue con recursos a su próximo vencimiento importante: 3.500 millones en julio, con el BCE.