Política monetaria

El arma secreta del BCE para abrir el grifo del crédito

Los expertos de Credit Suisse Gestión creen que podría ayudar a limpiar los balances bancarios

Sede central del Banco Central Europeo (BCE), en Fráncfort.
Sede central del Banco Central Europeo (BCE), en Fráncfort.

El Banco Central Europeo (BCE) ha empleado una surtida panoplia de instrumentos de política monetaria para combatir la deflación y animar la actividad económica en la zona euro. Ha aplicado tipos negativos en la facilidad de depósitos para la banca europea, realiza compras mensuales de bonos por un importe que ya llega a los 80.000, ha llegado el tipo oficial del dinero al 0%... pero no parece ser suficiente. El organismo con sede en Fráncfort guarda un arma secreta que podría ser fundamental para reactivar la actividad crediticia: la compra directa de préstamos bancarios.

El equipo de analistas de Credit Suisse Gestión considera que este podría ser el nuevo instrumento que utilice el organismo dirigido por Mario Draghi para animar la financiación privada. Hasta ahora, el programa de compra de activos del BCE le ha llevado a adquirir 650.000 millones de euros en deuda emitida por países de la eurozona, 165.000 de bonos garantizados, también. En breve, comenzará a comprar también deuda emitida por las empresas más solventes del continente.

A pesar de la dimensión de la política del BCE, y de su amplitud, su objetivo no termina de cumplirse. Sus medidas apenas calan hasta la economía real. La contratación de préstamos por parte de familias apenas despega, en parte por las dificultades que atraviesa el sector bancario.

  • Paradojas en la banca

“A los bancos se les está pidiendo que refuercen al máximo sus balances, y que aumenten la concesión de crédito. Dos objetivos que son antagónicos”, explican desde el equipo de Credit Suisse Gestión. Una de las vías más directas para que la banca pudiera abrir más el grifo del crédito pasaría por que el BCE adquiriera préstamos bancarios. “Lo podría hacer mediante titulizaciones, aunque es una vía que no termina de funcionar, pero creemos que lo más directo sería que comprara directamente estos préstamos.

Los especialistas de Credit Suisse Gestión consideran que esta medida contribuiría a sanear los balances de la banca europea y a mejorar el flujo del crédito hacia las familias. También recuerdan que otros bancos centrales han llegado a destinar parte de sus programas de compras de activos a adquirir acciones de compañías.

Aunque los préstamos bancarios no suelen tener un diseño susceptible de funcionar como un activo, en el caso de créditos sindicados para compañías es frecuente que las entidades financieras opten por vender total o parcialmente sus participaciones en estos negocios. De hecho, hay fondos especializados en invertir en el mercado secundario de créditos sindicados.

  • Compra de deuda corporativa

Respecto al programa de compras de deuda corporativa anunciado recientemente por el BCE, los expertos de Credit Suisse consideran que hará un uso táctico del mismo. “Ahora no tiene sentido hacer compras masivas de deuda emitida por empresas de la máxima solvencia, porque ya pueden financiarse a tipos bajísimos en los mercados”, recuerdan.

Desde el ejercicio 2007, el volumen de emisiones de bonos se ha multiplicado por tres, debido a la progresiva desintermediación bancaria. Todas las grandes compañías europeas han tenido bastantes facilidades para acceder a los mercados, especialmente en los dos últimos años. En lo que comienza a haber escasez es en el lado de la demanda de este tipo de activos. La nueva normativa contable penaliza la compra de deuda corporativa, y en los momentos de estrés se aprecia que este tipo de renta fija tiene menos liquidez de la que se espera, apuntan desde la gestora. “Mario Draghi se reservará las compra de deuda corporativa para los momentos de tensión del mercado”, apunta.

  • Estrategia en renta fija

Como estrategia de inversión en renta fija, Credit Suisse Gestión está recomendando a sus clientes las emisiones en dólares de compañías europeas, que ofrecen un diferencial atractivo respecto a las emisiones en euros. También están apostando por la deuda híbrida. “Se trata de bonos que llegan a pagar entre el doble y el triple de cupón que la deuda sénior. Mucha de esta deuda está emitida por grandes compañías, especialmente grupos de telecomunicación, de energía... y con un universo de inversión muy amplio”, explican. Al cabo de unos años, las compañías suelen acabar recomprando estas emisiones o convirtiéndolas en deuda de alta calidad.

La estrategia que están implementando en sus fondos de renta fija es dual. Por una parte, destinan parte de la cartera a activos ultraseguros, como los depósitos bancarios, mientras que otra parte va a activos con un cierto nivel de riesgo, como la mencionada deuda híbrida, para conseguir obtener unos puntos de rendimiento.

En deuda pública europea, tan solo ven algo de valor en los bonos españoles e italianos. “Consideramos que la prima de riesgo del bono español sobre el alemán tiene aún margen para seguir mejorando, hasta llegar a los 100 puntos básicos”.