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Las llaves del reino Disney

Walt Disney tendrá que reescribir el final feliz de su jefe Bob Iger. Su mano derecha, Thomas Staggs, deja su puesto de director de operaciones poco más de un año después de ser ungido como heredero. La compañía asegura que ahora va a “ampliar el alcance” de su plan de sucesión, lo que sugiere que podría tener en cuenta a personas externas. Al menos Disney tiene dos años antes de que expire el contrato de Iger.

El nombramiento de Staggs, que había estado dirigiendo los parques temáticos y centros turísticos, significaba perder al director financiero James Rasulo. Los dos veteranos de Disney habían intercambiado sus puestos de trabajo en 2010. A medida que el plan de liderazgo tomó forma, Iger, ahora de 65 años, extendió su estancia primero durante un año hasta 2016 y luego de nuevo hasta 2018.

Sin candidatos obvios para asumir el rol de consejero delegado, Disney podría tener que contratar fuera del castillo de Cenicienta. Encontrar a alguien que ocupe el primer lugar será una distracción que consumirá mucho tiempo justo cuando están empezando a aparecer grietas en la casa del famoso ratón. El pasado mes de agosto, Iger provocó una derrota no solo para las acciones de Disney, que todavía tienen que recuperarse por completo, sino en todo el sector de los medios de comunicación cuando aseguró que se suscriben menos personas a ESPN.

Los temores de que más consumidores abandonen sus suscripciones de cable están obligando a Disney y sus rivales a reformar sus estrategias. Tras el rally vivido durante el mandato de Iger, las acciones de Disney están cediendo este año. Sus rivales Netflix, Amazon e incluso de Apple están invirtiendo mucho en programación original. Con la salida de Staggs, Disney se enfrenta al gran reto de mantener la magia creativa.